Manuel Javier Rodríguez Erdoyza


Trayectoria Parlamentaria
Diputado propietario 1811- 1811
Patriota
Antecedentes Personales
Nombre: Manuel Javier Rodríguez Erdoyza Manuel Javier Rodríguez Erdoyza
Nacimiento: 25 de Febrero de 1785
Santiago
Fallecimiento: 26 de Mayo de 1818
Profesión: Abogado


Nació en Santiago, el 25 de febrero de 1785; hijo de Carlos Rodríguez de Herrera y Zeballos y María Loreto de Erdoyza y Aguirre. Hermano de Carlos Rodríguez.

Realizó sus primeros estudios en el Colegio de San Carlos, donde se destacó por su carácter inquieto y aptitudes intelectuales. El rector del colegio relataba que era un filósofo y que siempre fue acertado, lo que confirmaba la juiciocidad, aplicación y celo con que manejó las obligaciones en su instituto. Siguió estudios superiores en la Real Universidad de San Felipe y recibió su doctorado en Leyes en 1804, el mismo año en que se recibió de abogado por la Real Audiencia.

En 1810 comenzó a manifestar sus simpatías hacia las causas revolucionarias, en la cual se uniría a su compañero de colegio José Miguel Carrera. Prestó su concurso apasionado, ardiente e impetuoso a la independencia.

En mayo de 1810 fue nombrado procurador del Cabildo de Santiago.

En el primer gobierno de José Miguel Carrera fue nombrado secretario de Estado en la cartera de Guerra, 16 de noviembre de 1811 al 14 de julio de 1812, fecha en que renunció al cargo. Secretario en la cartera de Gobierno y Hacienda, 10 de agosto de 1814 a septiembre del mismo año.

En la administración de O'Higgins, integró el Directorio Supremo, 23 de marzo de 1818, con el grado de teniente coronel.

Luchó en los comicios y arengó a las muchedumbres, demostrando valor y entereza.

Tras la batalla de Rancagua, debió emigrar a Mendoza, desde donde inició su actividad de espionaje y correrías que lo transformaron en un personaje mítico de la historia. Las funciones que Rodríguez desarrolló en Chile consistían fundamentalmente en el traspaso de información acerca del estado de las tropas realistas. Asimismo, su misión era realizar acciones de distracción que indicaran que el grueso del Ejército de Los Andes cruzaría la cordillera por el paso del Planchón, provocando así una desconcentración de aquellas tropas, que en su mayoría se encontraban acuarteladas en la Zona Central. Tuvo que emplear prodigios de astucia, salvarse de peligros en cada una de las arriesgadas peripecias que formaron parte de su vida en aquella época, hasta que se hizo público el secreto del proyecto de la reconquista de Chile por el Ejército de Los Andes. Entonces dejó de ser espía y mensajero al servicio de la patria, para salir al campo en son de guerra a distraer a las tropas realistas, cuyo objetivo principal fue prepararse a contener al invasor que iba a atravezar la cordillera. Burló constantemente al enemigo y consiguió el objetivo. El triunfo de Chacabuco le permitió un momento de reposo en sus correrías, pero sólo para llevar su quehacer al servicio de la patria, en otro sentido. En momentos de desesperanza, después del desastre de Cancharayada, fue el alma de la patria. Sostuvo a los miembros próximos a desfallecer y les dió aliento y vida. Sólo se opuso a una nueva emigración y organizó fuerzas para defender la situación y volver nuevamente a la lucha. Organizó el escuadrón de caballería "Húsares de la Muerte" a raíz del desastre y repuso el brillante ejército. San Martín ganó con él la jornada de Maipú, que coronó la independencia de Chile.

Todos estos hechos lo fueron transformando en una suerte de héroe popular que, dados sus antecedentes carrerinos, podría llegar a ser un elemento difícil de manejar para el nuevo gobierno encabezado por Bernardo O'Higgins.

Según algunos autores, por esta razón se le ofreció una misión diplomática en Estados Unidos, pero la rechazó, uniéndose entonces al ejército con el grado de teniente coronel.

El carácter apasionado de Rodríguez le acarreó algunos problemas. En 1817, ocupó San Fernando y cambió a las autoridades locales, hecho que no fue aceptado por el gobierno. Hilarión de la Quintana, Director Supremo interino en ausencia de O'Higgins, ordenó su detención acusándolo de prepararar una conspiración en favor de José Miguel Carrera. Tras algunos meses en prisión, fue liberado por orden del general San Martín, quien lo nombró auditor de guerra del Ejército.

En abril de 1818, fue acusado de "carrerismo" y de abrigar intentos anárquicos, fue detenido en el cuartel de San Pablo, de donde fue sacado el 25 de mayo de 1818 y enviado a Quillota para ser sometido a consejo de guerra. Entregaron al prisionero a un oficial y los soldados encargados de la seguridad del presunto reo; acamparon en la noche del 26 de mayo de 1818, en el lugar de Til-Til y en un sitio llamado Cancha del Gato, en medio de las sombras, Manuel Rodríguez fue ultimado a fusilazos por sus guardianes y su cuerpo enterrado en la capilla de esa localidad. Los custodios alegaron que había tratado de escapar. Según se ha dicho, fue una orden del Gobierno. Dejó de existir a los 32 años de edad.

En el primer Congreso Nacional de 1811, fue elegido diputado propietario por Talca, en reemplazo de Manuel Pérez de Cotapos Guerrero, realista, pero la Sala se negó a recibirlo, porque el 4 de septiembre había sido separado de toda función pública.

Fue fusilado el 26 de mayo de 1818. Sus restos fueron trasladados al Cementerio General de Santiago, el 25 de mayo de 1895.

Reseña Biográfica Parlamentaria

Manuel Javier Rodríguez Erdoyza

Nació en Santiago, el 25 de febrero de 1785; hijo de Carlos Rodríguez de Herrera y Zeballos y María Loreto de Erdoyza y Aguirre. Hermano de Carlos Rodríguez.

Realizó sus primeros estudios en el Colegio de San Carlos, donde se destacó por su carácter inquieto y aptitudes intelectuales. El rector del colegio relataba que era un filósofo y que siempre fue acertado, lo que confirmaba la juiciocidad, aplicación y celo con que manejó las obligaciones en su instituto.
Siguió estudios superiores en la Real Universidad de San Felipe y recibió su doctorado en Leyes en 1804, el mismo año en que se recibió de abogado por la Real Audiencia.

En 1810 comenzó a manifestar sus simpatías hacia las causas revolucionarias, en la cual se uniría a su compañero de colegio José Miguel Carrera. Prestó su concurso apasionado, ardiente e impetuoso a la independencia.

En mayo de 1810 fue nombrado procurador del Cabildo de Santiago.

En el primer gobierno de José Miguel Carrera fue nombrado secretario de Estado en la cartera de Guerra, 16 de noviembre de 1811 al 14 de julio de 1812, fecha en que renunció al cargo.
Secretario en la cartera de Gobierno y Hacienda, 10 de agosto de 1814 a septiembre del mismo año.

En la administración de O'Higgins, integró el Directorio Supremo, 23 de marzo de 1818, con el grado de teniente coronel.

Luchó en los comicios y arengó a las muchedumbres, demostrando valor y entereza.

Tras la batalla de Rancagua, debió emigrar a Mendoza, desde donde inició su actividad de espionaje y correrías que lo transformaron en un personaje mítico de la historia.
Las funciones que Rodríguez desarrolló en Chile consistían fundamentalmente en el traspaso de información acerca del estado de las tropas realistas. Asimismo, su misión era realizar acciones de distracción que indicaran que el grueso del Ejército de Los Andes cruzaría la cordillera por el paso del Planchón, provocando así una desconcentración de aquellas tropas, que en su mayoría se encontraban acuarteladas en la Zona Central.
Tuvo que emplear prodigios de astucia, salvarse de peligros en cada una de las arriesgadas peripecias que formaron parte de su vida en aquella época, hasta que se hizo público el secreto del proyecto de la reconquista de Chile por el Ejército de Los Andes.
Entonces dejó de ser espía y mensajero al servicio de la patria, para salir al campo en son de guerra a distraer a las tropas realistas, cuyo objetivo principal fue prepararse a contener al invasor que iba a atravezar la cordillera. Burló constantemente al enemigo y consiguió el objetivo.
El triunfo de Chacabuco le permitió un momento de reposo en sus correrías, pero sólo para llevar su quehacer al servicio de la patria, en otro sentido.
En momentos de desesperanza, después del desastre de Cancharayada, fue el alma de la patria. Sostuvo a los miembros próximos a desfallecer y les dió aliento y vida. Sólo se opuso a una nueva emigración y organizó fuerzas para defender la situación y volver nuevamente a la lucha.
Organizó el escuadrón de caballería "Húsares de la Muerte" a raíz del desastre y repuso el brillante ejército. San Martín ganó con él la jornada de Maipú, que coronó la independencia de Chile.

Todos estos hechos lo fueron transformando en una suerte de héroe popular que, dados sus antecedentes carrerinos, podría llegar a ser un elemento difícil de manejar para el nuevo gobierno encabezado por Bernardo O'Higgins.

Según algunos autores, por esta razón se le ofreció una misión diplomática en Estados Unidos, pero la rechazó, uniéndose entonces al ejército con el grado de teniente coronel.

El carácter apasionado de Rodríguez le acarreó algunos problemas. En 1817, ocupó San Fernando y cambió a las autoridades locales, hecho que no fue aceptado por el gobierno.
Hilarión de la Quintana, Director Supremo interino en ausencia de O'Higgins, ordenó su detención acusándolo de prepararar una conspiración en favor de José Miguel Carrera. Tras algunos meses en prisión, fue liberado por orden del general San Martín, quien lo nombró auditor de guerra del Ejército.

En abril de 1818, fue acusado de "carrerismo" y de abrigar intentos anárquicos, fue detenido en el cuartel de San Pablo, de donde fue sacado el 25 de mayo de 1818 y enviado a Quillota para ser sometido a consejo de guerra. Entregaron al prisionero a un oficial y los soldados encargados de la seguridad del presunto reo; acamparon en la noche del 26 de mayo de 1818, en el lugar de Til-Til y en un sitio llamado Cancha del Gato, en medio de las sombras, Manuel Rodríguez fue ultimado a fusilazos por sus guardianes y su cuerpo enterrado en la capilla de esa localidad. Los custodios alegaron que había tratado de escapar. Según se ha dicho, fue una orden del Gobierno. Dejó de existir a los 32 años de edad.

En el primer Congreso Nacional de 1811, fue elegido diputado propietario por Talca, en reemplazo de Manuel Pérez de Cotapos Guerrero, realista, pero la Sala se negó a recibirlo, porque el 4 de septiembre había sido separado de toda función pública.

Fue fusilado el 26 de mayo de 1818. Sus restos fueron trasladados al Cementerio General de Santiago, el 25 de mayo de 1895.

Ficha parlamentaria - Manuel Javier Rodríguez Erdoyza