Pipiolos

Pipiolos
Fecha de fundación 1823
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Pipiolos.Bando político de tendencia liberal que se organiza luego de la abdicación del Director Supremo Bernardo O´Higgins Riquelme. Sus integrantes, jóvenes aristócratas lustrados, funcionarios públicos y miembros de la milicia, promueven un ordenamiento político basado en una República libre y democrática. Comparten un pensamiento de avanzada al asumir, durante el período de la Independencia de Chile, el rompimiento total con la Corona Española.

Son considerados los antecesores del Partido Liberal.

Contenido
Historia
Orígenes

Tendencia política formada después de la abdicación de O´Higgins en 1823, compuesta por una juventud exaltada[1], y muchos profesionales, de espíritu libre y reformista. Se pronunciaron, además, a favor de la república, verdadera, libre y democrática, con la consiguiente liberalización de las instituciones sociales, en desmedro de la tradición[2].

Gran parte de sus miembros habían adoptado e integrado para sí todo el ideario democrático y las corrientes liberales que provenían de Europa originadas por la Revolución Francesa. De esta forma, se impregnaron de “principios de libertad, igualdad y fraternidad, fueron una esperanza para aquellos que acababan de sacudir al opresor, saliendo del régimen colonial y que todavía no habían logrado gozar de la plenitud de sus derechos ciudadanos”[3]. Por esto, el bando de los ‘pipiolos’ ha sido considerado como precursor del Partido Liberal en nuestro país.

Principios Programáticos

Los ‘pipiolos’[4] “se autodenominaban ‘tolerantes’, ‘hombres hábiles’, ‘amigos de la libertad’, y la independencia, de la propagación de las luces y la reforma de las leyes”, situación que se traducía políticamente en su aceptación de las premisas de “la ilustración y la libertad”, en la importancia que otorgaban a derribar el antiguo régimen, ya que “consideraban un intento de tiranía el desear dominar las ideas y los pensamientos de los hombres”[5]. Respecto a su postura frente a la religión, los ‘pipiolos’, eran partidarios de proclamar la libertad de culto, lo que para ellos, “permitía el avecinamiento de extranjeros para promover la industria y las artes”[6], y sin duda la actividad comercial.

Trayectoria Histórica

Por todo lo que implicó, la época de los ‘pipiolos’, fue conocida como el período de ‘anarquía’, esto más bien relacionado con la renuncia de O´Higgins, pues a juicio de diversos autores, “el poder, caído de las manos de una dictadura militar, tenia que ser el juguete de facciones anárquicas y transitorias”[7], mientras que para otros, el uso de este apodo no es algo que sea aplicable a este período, no lo sería desde el punto de vista del origen, ya que ningún bando o corriente política de la época fue el culpable de este caos o desorden, denominado ‘anarquía’ para algunos, debido a que esta situación fue más bien, “el resultado lógico del desmoronamiento repentino de un poder personal, que sin otro apoyo sólido y efectivo que la voluntad de un hombre, nada dejaba tras de sí que fuera capaz de organizar inmediatamente el gobierno popular”[8].

Los ‘pipiolos’ son considerados como herederos de los “exaltados” y carreristas, bandos políticos emanados inmediatamente después de la independencia del país. Para muchos autores, este bando político, no tenía un ideario bien definido, y estaba conformado por hombres ricos y cultos. Salvo excepciones, no estaban vinculados a la propiedad de la tierra, como si lo estaban sus antagonistas políticos, los pelucones. Los miembros que se distinguían en el bando ‘pipiolo’ eran abogados, médicos, militares, intelectuales, “ese producto urbano de las ciudades al cual se mezclan, con absoluta imprecisión de doctrinas, artesanos simpatizantes”[9], todos tendían, además, a la tolerancia religiosa, un elemento que se hizo visible en la Constitución del año 1828, conocida también como la constitución liberal, en donde quedó establecida la tolerancia religiosa, y la libertad de culto -en forma privada- ya que la religión oficial siguió siendo la Católica, con exclusión del ejercicio público de cualquier otra.

La lucha entre estos bandos políticos se manifestó con mayor agudeza en el contexto del gobierno de Francisco Antonio Pinto, quien llamó a elecciones para conformar un congreso. Dicha situación provocó una inusitada campaña a través de los medios de prensa, lo que a juicio de Fernando Campos Harriet, demostró una nueva actitud, de ideales definidos, pues “hasta entonces los políticos, la mayoría tránsfugos de una tienda a otra, no definían bien su ideario”[9]. De esta manera, y gracias a la convocatoria de Pinto, se estableció un congreso constituyente en 1828, donde triunfaron los liberales, un hecho que fue relevante para el desarrollo de la política del país, y también marcó precedentes desde el tema electoral, tal como lo destaca Fernando Campos Harriet, quien señala que “por primera vez la audacia de los agentes electorales, reemplazó la tradicional influencia de los terratenientes conservadores”[9].

De esta manera los liberales triunfaron presentándose ante la opinión pública como un elemento de transacción entre el ideario autoritario y centralista propugnado por los pelucones y la independencia provincial que anhelaban los federalistas, favoreciendo un régimen que tenía elementos de cada uno de los grupos antes mencionados. Este congreso dictará la Constitución Política de la República de 1828, que constaba de 134 artículos y que fue redactada por José Joaquín de Mora y Melchor de Santiago Concha. Esta carta, estableció que el poder legislativo residiría en un Congreso Nacional de carácter Bicameral, es decir, compuesto por una Cámara Alta, el Senado, y una Cámara Baja, la de Diputados.

Esta constitución, estipuló, además que el país sería gobernado por un presidente y vicepresidente elegidos por período de cinco años a través de voto indirecto, es decir, a través de un sistema de electores en representación de las provincias, a razón de tres por cada miembro de los cuerpos legislativos. Consignó, también, el impedimento a la reelección presidencial inmediata, esta sería posible sólo después de que transcurriesen cinco años.

En este contexto, surgieron dificultades debido a la elección del vicepresidente de la República. Los candidatos a esta elección eran tres: Francisco Ruiz-Tagle, Joaquín Prieto, ambos pelucones y Joaquín Vicuña, que era liberal. Ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta, por tanto le correspondía al congreso decidir esta elección, pero la complejidad radicaba en que el congreso estaba compuesto en su mayoría por liberales, y como era de esperarse la balanza se inclinó a favor de Vicuña, “haciendo caso omiso de las dos primeras mayorías”[9]. Esto provocó la indignación del bando de los pelucones, quienes consideraron esta situación como una falta grave a la Constitución, y por tanto iniciaron un levantamiento armado, a cargo del general Joaquín Prieto, por el lado del bando pelucón y por Ramón Freire del lado de los pipiolos. Dicho enfrentamiento fue conocido como la Guerra civil de 1829-1830, la que finalmente llevó al triunfo a los pelucones tras la Batalla de Lircay (17 de Abril de 1830).

Esta victoria significó al bando pelucón, el pleno y total control del gobierno. Así se pondrá término a la llamada ‘era de los pipiolos’, o la también llamada ‘era de Anarquía’ o de 'Ensayos Constitucionales', que en síntesis, se extendió desde la abdicación de O´Higgins en 1823, hasta la Batalla de Lircay en 1830, y se dará inicio a la República Conservadora.

Fuentes referenciales


Bibliografía general


Bibliografía sobre el partido
Fuentes digitales


Videos


Bibliografía general
  • Valenzuela, J. Samuel (1995) Orígenes y Transformaciones del sistema de partidos en Chile. En: Revista Estudios Públicos, Centro de Estudios Públicos, Nº 58, Santiago. Consultado el 27 de enero de 2011. Disponible en http://www.cepchile.cl/dms/lang_1/doc_1163.html


Bibliografía sobre el partido
Notas
  1. Cortés; Fuentes (1967) p.387.
  2. Gil (1962).
  3. Cortés; Fuentes (1967) p.387.
  4. Su nombre les fue dado de forma despectiva a causa de su condición humana, (Fuentes & Cortés, 1967), otros autores señalan que el apodo se aplicaba a los hombres sin situación ni prestigio, que se dedicaban a la política, pero también entrañaba la falta de juicio y moralidad, (Etchepare, 2006), y finalmente se señala que como estaban continuamente ensayando nuevas teorías jurídicas que cambiarán la realidad , los pelucones los acusaron de ‘pipiolos’, palabra derivada de pi-pio, polluelos, novatos, nombre sardónico con el cual querían dar a entender que eran unos teóricos que estaban en la luna, (Campos Harriet, 1992).
  5. Etchepare (2006) p.16.
  6. Etchepare (2006) p.16.
  7. Edwards (1903) p.15.
  8. Urzúa Valenzuela (1988) p.134.
  9. 9,0 9,1 9,2 9,3 Campos Harriet (1992) p.136.