Partido Radical

Partido Radical
Fundador(es) Manuel Antonio Matta, Pedro León Gallo
Fecha de fundación 27 de Diciembre de 1863
Divisiones Partido Radical Socialdemócrata
Listado histórico
Alianzas Alianza Liberal, Coalición Conservadora, Frente Popular, Unidad Popular, Concertación de Partidos por la Democracia
Sitios Webs
Enciclopedia Chilena
Reseña en Wikipedia
Memoria Chilena

Partido Radical. Partido político nacido en 1863, originado en las primeras asambleas radicales en el norte del país. Figuras como Manuel Antonio Matta, Pedro León Gallo, formaron parte de estos comienzos.

El fortalecimiento y consolidación de estas organizaciones electorales permitió la realización de la primera convención del Partido Radical, el 19 de noviembre de 1888, ocasión en que se estructuró nacionalmente con un programa único y una dirección única para todo el país. Luego de 1891, los radicales formaron parte de la llamada Alianza Liberal, que junto a la Coalición Conservadora se disputaron el poder hasta 1925.

En los años treinta los radicales dieron origen al Frente Popular y gobernaron por tres períodos el país.

El partido fue miembro de la Unidad Popular y formó parte del gobierno presidido por Salvador Allende. Más adelante, el 6 de agosto de 1994 el partido pasó a llamarse Partido Radical Social Demócrata, al unirse con los socialdemócratas.

Contenido
Historia
Orígenes

El comienzo del partido radical se encuentra en la década de 1840, a partir de un movimiento intelectual que reunió a connotados jóvenes de la elite. Esto se cristalizó en 1842 cuando se fundó la Sociedad Literaria, que convocó a la intelectualidad de avanzada de aquella época, entre los cuales se distinguían José Victorino Lastarria, Francisco Bilbao y Manuel Antonio Matta. Esta organización se reunió por primera vez el 3 de mayo de 1842, ocasión, en que asumió como director José Victorino Lastarria, quien en su discurso inaugural dio a conocer las aspiraciones que distinguían al grupo, las que pusieron el acento en reconocer a la Ilustración como un proceso fundamental para el progreso del país, al mismo tiempo que formalizaron su inquietud por el tema educacional en nuestro país.

Hacia 1844 las ideas liberales imperaban, generándose, además, una gran conmoción a partir de la obra de Francisco Bilbao, Sociabilidad Chilena, en la cual expuso fuertes críticas hacia la sociedad chilena, al gobierno, y la Iglesia católica. En su obra publicada en el periódico el Crepúsculo el 1 de junio de 1844, proclamó ideas sobre la necesidad de libertad e igualdad en nuestra sociedad, señalando;

“…La igualdad de la libertad, es la religión universal; es el gobierno de la humanidad; es la unidad futura…la libertad es infinita, es el complemento y la cúspide de la creación humana; luego la igualdad que no tiene otro límite que él de la misma libertad, es el enlace, la formación de la incomprensibilidad de la felicidad y del bien absoluto… (…)…De aquí sacaremos nosotros la teoría que deben tener las sociedades y los gobiernos…” [1].

Las ideas renovadoras de Bilbao se fueron difundiendo rápidamente en la intelectualidad joven, encontrando adecuada tribuna en la Sociedad de la Igualdad, fundada en 1850 por Santiago Arcos y el propio Francisco Bilbao. Ambos jóvenes chilenos habían vivido el ambiente de los acontecimientos revolucionarios franceses de 1848, y se impregnaron de ese ideario.

Santiago Arcos, nacido en Santiago en 1822, “vivió en París desde su infancia, donde recibió una esmerada educación”[2] . Retornó a nuestro país en febrero de 1848, y al año siguiente ingresa al Club de la Reforma, una organización que unió a todos aquellos opositores al gobierno de Manuel Bulnes, y a través de la cual, Arcos, “desarrollaría sus ideas revolucionario-republicanas y en lo fundamental liberales”[3] . Pero este ‘club’ no prosperó, y para fines de 1849, Arcos ya concebía la creación de una nueva organización, hecho que se concretó en marzo de 1850. La creación de estas organizaciones, fue expandiendo el ideario liberal, y durante el gobierno de Manuel Montt (1851-1861), la Sociedad de la igualdad y otras de similar carácter, tendrán un rol activo en contiendas de oposición, tales como: Motín de Urriola, Guerra Civil de 1851 y Guerra Civil de 1859. Dentro del contexto de la administración de Montt, se produjo la llamada ‘Cuestión del sacristán’, hecho que terminó con la división del bando pelucón en dos partidos (Nacional o Monttvarista y Conservador). El Partido Conservador, que se constituyó como oposición, pronto se unió con el Partido Liberal, generando la primera alianza o coalición política de nuestra historia, la llamada Fusión Liberal-Conservadora, que tuvo como propósito principal constituirse como una alternativa electoral ante el oficialismo.

Cuando se formó la fusión, un pequeño grupo de liberales la rechazó abiertamente, “por el entorpecimiento que ella significaba para el triunfo integral de los principios liberales”[4] . El año 1858 este grupo creó un periódico llamado La Asamblea Constituyente, “también fundó como forma de sociabilidad política el Club de la Unión”[5] , espacio que permitió a los hombres de aquella época interactuar y conversar acerca de temas políticos, artísticos y literarios. Más tarde se convirtió en un centro de vida social. El rechazo de ese pequeño grupo de liberales a la fusión, generó su salida del partido, y que pasarán más tarde a ser parte de la oposición. En el contexto de las elecciones de 1858, este grupo formó, la ‘Sociedad Política Obrera’, que presentó la candidatura de Benjamín Vicuña Mackenna, por la circunscripción de La Ligua[6] . Entre los liberales laicos y futuros radicales, estaban: Ángel Custodio Gallo, Francisco Marín, Justo Arteaga, Luis Rodríguez Velasco, Santiago Cobo Alemparte, y Guillermo y Manuel Antonio Matta, éste último fue una de las figuras claves para el futuro desarrollo del partido radical.

Manuel Antonio Matta nació el 27 de enero de 1826 en Copiapó, realizó sus primeros estudios en el Seminario Conciliar de Santiago, continuando en el Instituto Nacional. En 1844 viajó a Europa, donde estudió Filosofía y Ciencias políticas en algunas universidades de Alemania. Regresó a nuestro país en 1849, y para los acontecimientos de 1851tuvo una activa participación. En 1855 fue electo diputado, y desde este sitial inició una activa campaña pública en favor de reformar la Constitución de 1833, pues Matta la señalaba “como el origen fundamental de todas las desgracias que afligen a la república”[7] . Luego, al iniciar la guerra civil de 1859, Matta junto a otras destacadas figuras fue derrotado, huyendo al exilio de donde retornó en 1862, año en que se inició la expansión de la arremetida radical desde el norte al resto de nuestro país.

Otras figuras importantes dentro de la historia del radicalismo chileno son los hermanos Gallo, Pedro León y Ángel Custodio. Nacen en Copiapó el 12 de febrero de 1830 y el 4 de marzo de 1828 respectivamente. Pedro León Gallo tuvo un destacado rol en los hechos de 1851, pero ganó notoriedad para 1859, ya que “participó activamente, llegando a transformarse en el principal caudillo militar y financista de la revolución de 1859 contra el gobierno de Montt”[8] . A pesar de sus esfuerzos, el bando encabezado por Gallo fue derrotado y el huyó al exilio.

Principios Programáticos
Radicalismo

El Radicalismo “es una doctrina política esencialmente científica, que aspira a renovar y transformar de raíz todo lo caduco y antihumano que perdura en una sociedad”[6] . Lucha por “alcanzar el desenvolvimiento social, político y económico en un ambiente de libertad”[9] , persiguiendo ideales humanos como la justicia y la solidaridad social.

El radicalismo nació en Inglaterra, alrededor del año 1769[10] , apelando al derecho a sufragio y a la libertad de pensamiento. Más adelante, “las ideas profesadas por los ingleses fueron transmitidas a Francia, (…), justamente cuando el clima de revolución era más efervescente. Así las ideas de igualdad, libertad y fraternidad predicadas por el radicalismo en formación se acrecentaron, (...)” [11], y también fueron adoptadas por los precursores de nuestra emancipación. Esto es visible durante la conformación del Primer Congreso Nacional de 1811, durante el cual nacieron tres tendencias disímiles respecto a la relación que debería adoptar el país con la Corona Española.

Así surgirán los Realistas, quienes fueron contrarios a modificar el orden colonial; también figuraron los Moderados, quienes eran de una postura de consenso, es decir querían cambios pero sin perder la subordinación a la corona y, finalmente, apareció una postura más ‘radical’, los llamados Exaltados que pretendían que Chile se desarrollará de forma independiente.

Este grupo ‘radical’ fue el que afinó el orden jurídico y político de la patria [12]sosteniendo los principios de la revolución francesa de libertad, igualdad y fraternidad. Este ideario radical fue –a juicio de algunos historiadores- encarnado durante el período de emancipación por la figura de José Miguel Carrera, quien, a diferencia de otros que aceptaban la revolución en nombre del rey Fernando VII, se inclinó hacia el ideal de independencia absoluta, mientras estuvo a cargo del gobierno, esto se manifestó notoriamente [13], y quedó plasmado en sus obras: la Biblioteca pública, el Plan de Educación primaria, el primer reglamento Constitucional, y la Aurora de Chile.

El grupo de ‘radicales’ o exaltados se convirtió en el primer precursor del ideario radical basado en libertades, el cual se extendió durante el siglo XIX, pasando a ser parte de las ideas del bando de los pipiolos, y del Partido Liberal posteriormente, hasta que durante las últimas décadas del siglo se constituyó como un partido político independiente.

Ideario del Partido Radical: siglo XIX

El ideario del radicalismo durante este período se compuso de diferentes factores, que quedaron plasmados en los ejes programáticos que defendió. Desde sus inicios el Partido Radical se mostró defensor de las libertades en general, así, proclamó la libertad de pensamiento, de conciencia, de enseñanza, de reunión, de asociación, de sufragio, etc. Esta defensa se acompañó de otros ejes como: la tolerancia, el laicismo, su preocupación por la educación y la situación legal de las mujeres, y su interés por las clases asalariadas. En 1862, Manuel Antonio Matta, definió los principios doctrinarios que inspiraron el accionar práctico del radicalismo chileno durante su primera etapa y que se extendieron durante todo el siglo XIX. Estos ejes fueron consignados en La Voz de Chile [14].

Principios del Radicalismo

1. La reforma de la constitución que reste los poderes omnipotentes del ejecutivo que origina abusos incalificables;

2. La libertad electoral debe generar el poder mediante el sufragio universal, que impida las exigencias de una casta ‘privilegiada’, cuyos derechos nacen por la ‘cantidad de riqueza’;

3. El pueblo debe intervenir en la generación de sus autoridades;

4. La enseñanza laica, independiente de toda tuición confesional –lo que no significa, en ningún momento- ataque a la religión, sino a la intransigencia religiosa;

5. La conciencia no debe presionarse para ganar adeptos por la idea religiosa que merece el respeto de los ciudadanos;

6. La autonomía de las provincias por su descentralización administrativa que convierte a Santiago en Chile.

En base a: Palma, Luis: “Historia del partido radical”, Editorial Andrés Bello, Santiago, 1967, p. 38.

Todos estos postulados pragmáticos fueron la bandera de lucha que el partido radical defendió durante el siglo XIX, y que posteriormente fueron parte del programa político que el partido generó durante su primera convención en 1888. En los primeros postulados se denotan las tendencias laicizantes y descentralizadoras que el partido defendió, mientras que los enunciados que siguen demostraron metas más concretas, que el partido buscó lograr a corto plazo.

Trayectoria Histórica

Luego de apartarse del partido liberal –a raíz del nacimiento de la Fusión Liberal Conservadora-, este grupo liberal ‘radical’ se manifestó activamente en contra del gobierno de Montt, siendo parte del movimiento que propiciará la Guerra Civil de 1859, donde resultarán derrotados, y muchos de sus miembros condenados a muerte. De hecho Matta “fue condenado a muerte y debió abandonar el país, en compañía de Benjamín Vicuña Mackenna, Ángel Custodio Gallo y Guillermo Matta, (…), Pedro León Gallo, también debió partir al exilio, (…), desde donde volvería en 1862” [15].

Esta derrota fue un factor decisivo para que todos aquellos liberales ‘radicales’, “unidos por la derrota y el exilio, se cohesionaran y tomaran una voluntad de lucha que se transformó en una cruzada vital en el caso de la mayoría de ellos” [16]. A su regreso a Chile en 1862, Manuel Antonio Matta fundó La Voz de Chile, periódico destinado a dar a conocer las ideas de estos liberales ‘radicales’. El primer número de este periódico apareció el 12 de marzo de 1862, y en aquella oportunidad Matta escribió:

Es ya tiempo de dar a la discusión en la prensa toda la amplitud y dignidad que requiere el espíritu de la época y el de nuestra sociedad, cosas que no pueden conseguirse sino acostumbrándonos a ver las opciones, por opuestas y contrarias que sean entre sí, publicadas y no menos respetadas que las que cuentan con mayor número de años y de partidarios[17] .

A través de este periódico Matta y todos sus colaboradores dieron a conocer de manera pública sus postulados, que en esta etapa iban en pro de: Reformar la Constitución de 1833, enseñanza laica y libertad electoral[18] . Para noviembre de 1862, el grupo liderado por Manuel Antonio Matta, organizará en Copiapó la llamada Fraternidad de Atacama, un grupo de análisis político y de difusión de ideas [19]. A finales de 1863, este grupo se transformó en un centro de activismo mucho más importante, con el propósito de participar en las elecciones parlamentarias de 1864, creando una ‘asamblea electoral’, la cual sería la primera asamblea radical del país.

Asamblea: forma de organización del radicalismo
Asamblea Radical de Copiapó (1863)

Esta asamblea nació en Copiapó como evolución de la llamada Fraternidad de Atacama. El 24 de diciembre La voz de Chile publicó una convocatoria a reunión general a los electores inscritos en los departamentos de Copiapó y Caldera, para el día 27 del mencionado mes, “con el patriótico objeto de dar principio a los trabajos electorales, inaugurando la asamblea electoral” [20]. Este encuentro tuvo como fin delimitar todas las medidas necesarias para asegurar que en las próximas elecciones de diputados, de electores, de senadores y municipales, hubiera un libre ejercicio de sufragio, exento de cualquier intervención o coacción. Este llamado a asamblea, por tanto, tuvo como principal función, la campaña electoral, pero también se constituyó como una importante instancia de sociabilidad, así lo esbozó un tiempo antes el propio Matta, quien precisó:

…“La barbarie es el aislamiento, el individualismo de la persona, de la familia o de la tribu cuya esfera de acción llega hasta donde alcanzan sus brazos o sus armas; por consiguiente disminuye en proporción que ese aislamiento decrece, se retira y va cediendo lugar a la cualidad contraria, la asociación, (…), Los efectos sorprendentes de la asociación, reconocidos por todos y por todos invocados, bien sean rojos o blancos, socialistas o no socialistas, son el fruto natural, la consecuencia necesaria de la misma vida social”… [21].

Esta asamblea fue presidida por Pedro León Gallo, siendo electos secretarios Pedro Pablo Zapata y Alejandro Villegas Julio. El programa que emanó de esta asamblea contenía cinco propósitos primordiales[22] :

1. Trabajar por la reforma de la Constitución de 1833;

2. Por la libertad de asociación y de imprenta;

3. Por la organización universal y democrática de la Guardia Nacional;

4. Por la difusión de la instrucción primaria gratuita y obligatoria;

5. Por la Unión Americana.

Este esquema de organización basado en asambleas, se expandió y poco después nació la Asamblea Radical en La Serena, mientras que en los primeros días de marzo de 1864 se reunió en Santiago la tercera Asamblea, la que fue presidida por Manuel Antonio Matta. Finalmente, en 1865 inició sus actividades oficiales la Asamblea radical en Concepción. La conformación de estas Asambleas, fue el principal vehículo de promoción de las ideas de los radicales y lo que le permitió comenzar a formar parte de la escena política oficial ya que en las elecciones de 1864 logran ser electos como diputados –por Copiapó y Caldera- Tomás Gallo y Manuel Antonio Matta y como diputado suplente Pedro León Gallo[23] . Este último logró ser electo diputado propietario de la misma zona en 1867, siendo reelegido en 1870, 1873 y 1876, para luego resultar electo Senador desde 1876 hasta 1882.

Asamblea Radical de Santiago (1864)

Después de la realización de la Asamblea radical en Copiapó, se constituyó la segunda asamblea en la ciudad de Santiago. El 3 de marzo de 1864, “el ciudadano Matta convocó a una asamblea electoral, para enfrentar las elecciones parlamentarias que estaban por realizarse, (…), se citaba a todos los firmantes y a quienes quisiesen cooperar con la instalación de ella, para el domingo 6 de marzo (…)” [24]. Esta asamblea demostró la expansión de las ideas radicales, que atraían no sólo a oligarcas de provincia o la capital, ya que en gran parte constituyeron la asamblea personas más menos desconocidas de la clase media [25]. Esto dejó de manifiesto que la filiación hacia las posturas radicales iba creciendo cada vez más en nuestro país.

Asamblea Radical de Valparaíso

Esta asamblea radical se constituyó paralelamente a la de Santiago. Su origen tuvo relación con rivalidades y divisiones latentes dentro del partido liberal, entre los liberales ‘rojos’ o ‘radicales’ y los de tendencia más moderada. El día 8 de noviembre de 1863 se reunían los liberales ‘rojos’, con motivo de un banquete ofrecido en honor a Pedro León Gallo, donde estuvieron presente las figuras más importantes del radicalismo, como Manuel Antonio Matta, Ángel Custodio Gallo y Juan de Dios Arlegui [26]. En este encuentro se reconoció el calificativo de ‘rojo’, Gallo señaló;

…“En medio de la concordia que dominaba este banquete, se acaba de pronunciar la palabra rojo, en un sentido ofensivo. Pues bien, yo lo acepto en toda su extensión. ¿Qué significa el rojismo? Significa la abnegación, el sacrificio y aún la muerte para los defensores del derecho y la eterna justicia”…[27]

Esta asamblea surgió en torno a la elaboración de listas con los candidatos que participarían en las elecciones parlamentarias de 1864. Esta situación se repitió en otras zonas, donde se fueron formando asambleas radicales con matices electorales y también sociales.

Los siguientes años, dieron paso a la creación y consolidación de otros núcleos radicales en diferentes ciudades a lo largo de todo el país, hasta formar una red de amplio alcance. Importante para esto fue que en 1865 se constituyó la asamblea radical en Concepción, la cual tuvo gran influencia, destacándose la figura de su presidente, Juan Castellón [28].

Durante el período comprendido entre 1863 y hasta la primera gran convención de 1888, el radicalismo no se estableció como un partido político, pese a que ya tenía a muchas de sus importantes figuras, ocupando cargos públicos y en el parlamento. Su funcionamiento se basó en asambleas divididas, que abarcaron territorialmente vastas zonas del país. Estas se comenzaron a estructurar, en su mayoría con fines electorales, pero fueron dando paso a una nueva forma de sociabilidad entre las personas que en ellas participaban, quienes se agrupaban en torno a una identidad política y cultural común.

Formas de socialización del radicalismo

Este avance en lo político y cultural llevó a que paralelamente nacieran otras instancias de socialización, tal es el caso de la participación de muchos radicales en la formación de los primeros cuerpos de Bomberos en nuestro país, como Ángel Custodio Gallo, quien perteneció a la primera Compañía de Bomberos de Santiago, ocupando el cargo de Comandante; además de Manuel Recabarren, Manuel Antonio Matta y Enrique Mac-Iver, entre otros.

Esta instancia permitió el intercambio y la propagación de ideas, la formación gradual de opinión pública, el desarrollo de patrones y una identidad común, que emergió por el hecho de ser bombero y pertenecer a una compañía.

Otra forma de socialización importante para el radicalismo durante esta época, fue el ‘club’, que “era una instancia mucho más informal que la asamblea, en la que se realizaban actividades culturales, se conversaba de variados temas, se comía, se bebía”[29] . Relacionado al ámbito informal y de recreación que brindaban estos clubes, eran también los lugares a través de los cuales se transmitía el ideario político y cultural del radicalismo en nuestro país, pues, a diferencia de la asamblea que en ocasiones se constituía solamente por intereses electorales, el club era una instancia mucho más permanente en el tiempo, de ahí su importancia como agente socializador y difusor del ideario radical.

El Club de la Reforma (1868)

Este club nació el 4 de septiembre de 1868, configurado como una forma se sociabilidad asociada al radicalismo. Se trató de un segundo Club de la reforma, pues ya había existido uno anteriormente en 1849. Se organizó, en parte como una instancia contestaría y en respuesta a la reelección de José Joaquín Pérez, que ocurrió en 1866[30] .

Entre los miembros que integraron originalmente el club, hubo algunos connotados liberales `tradicionales’ como José Victorino Lastarria, Domingo Santa María e Isidoro Errázuriz, además de los liberales ‘radicales’ agrupados en torno a la figura de Manuel Antonio Matta. Lo sorprendente fue que junto a estos liberales, estuvieron los nacionales, aquellos de postura modernizadora y laica, “quienes se tornaron inusitadamente democráticos y defensores de los derechos públicos, (…), así se pudo ver entre los asistentes a las sesiones del Club a Antonio Varas sentado cerca de Pedro León Gallo, Manuel Antonio Matta y José Victorino Lastarria[6] .

Lastarria tuvo mucha importancia dentro de este club, pues él fue quien redactó los objetivos y propósitos del club en un documento que tituló Estatuto del Club de la reforma, que fue publicado el 9 de septiembre de 1868 en el periódico El Ferrocarril. Allí Lastarria puntualizó:

“…El Club de la reforma tiene por objeto impulsar el progreso político del país, propagando las ideas que deben servir de fundamento a la reforma liberal de nuestras instituciones y corregir los malo hábitos que vician al sistema democrático…

…sus propósitos se dirigen a elevar la política, (…), a estimular el espíritu público y a ilustrar la opinión dándole fuerza y eficacia, (…), a hacer efectivo el principio de la fraternidad política, salvaguardia de las libertades públicas, de modo que la usurpación de un derecho o el ataque a la libertad de cualquier ciudadano sean considerados como una amenaza al derecho y la libertad de todos…” [31].

Una vez iniciada sus actividades esta agrupación orientó sus “esfuerzos a obtener la libertad de prensa, la libertad electoral y la modificación del régimen jurídico que regulaba las relaciones entre Iglesia y el Estado” [32].Para la difusión de estos propósitos el club comenzó a luchar contra la desafección política, y a través de la dictación de distintas charlas, se enfocó en instruir a las personas en materias, tales como: la cuestión electoral y las elecciones presidenciales; la reforma de la Constitución y el Congreso constituyente; la representatividad de los mismos; las relaciones entre la Iglesia y el Estado; la libertad de cultos en Chile; el americanismo, etc.[33] Famosas fueron las charlas dictadas por figuras como José Victorino Lastarria, José Manuel Balmaceda, Justo Arteaga, Isidoro Errázuriz y Enrique Mac Iver.

Formación de la Alianza Liberal: radicales al gobierno

Durante el gobierno de Federico Errázuriz Zañartu se produjo un acercamiento entre el oficialismo liberal y el grupo liderado por Manuel Antonio Matta. Esto sucedió luego de la ruptura de la Fusión Liberal Conservadora, a causa de la cual el Partido Conservador se alejó del gobierno.

Esta unión de fuerzas, estuvo “orientada a disminuir el predominio de la Iglesia Católica y lograr las reformas a la Constitución de 1833 en aspectos fundamentales como: el sufragio universal; la libertad de prensa; de asociación; de reunión y supervisión estatal de la enseñanza” [34]. Fruto de la misma, el Partido Radical ingresó oficialmente al gobierno con el nombramiento del radical José Alfonso Cavada como Ministro de Relaciones Exteriores.

Con esta incorporación se selló el surgimiento de la Alianza Liberal, coalición de gobierno formada por liberales y radicales, que durante “esa época posibilitó la reforma electoral; la restricción de las atribuciones al Ejecutivo, ampliándose las del Congreso; el establecimiento de las incompatibilidades parlamentarias y la apertura de los cementerios católicos” [35].

Ambiente previo a la Reforma: los hechos de 1871.- La posibilidad de cambio de la Constitución, se debió mucho al “ambiente contrario al fanatismo religioso, (…), que se expresó con firmeza a raíz de dos acontecimientos que se verificaron el año 71”[36] . El primero de estos acontecimientos originó el debate en torno al matrimonio civil, puesto que la Iglesia católica se negó a casar al diputado radical, Juan Agustín Palazuelos.

Los hechos sucedieron de la siguiente manera: Palazuelos ingresó al Congreso como diputado suplente por Cauquenes, en ausencia del diputado propietario, Eugenio Vergara, y el 16 de septiembre debió prestar juramento. Pero en el transcurso de esta ceremonia el diputado se negó a jurar según lo dictaba la tradición, lo que provocó un gran revuelo; Palazuelos pronunció en aquella ocasión:

“…Yo no me niego a prestar el juramento. Este es, precisamente, el acto más solemne que ejecutó como Diputado; pero yo no lo haré por esos Evangelios que llaman Santos, sino por mi honor, por mi conciencia, por lo que más respeto…”[37] .

Este hecho tuvo consecuencias posteriores, pues Palazuelos debió solicitar meses después de su incorporación como Diputado, un permiso de la Iglesia para casarse el 21 de julio de 1871, con Clarisa Maturana Palazuelos. Elevó “su solicitud a la Curia, pide dispensa del impedimento de parentesco y de las proclamas” [38]; “pero estaba demasiado fresco el recuerdo de su juramento como Diputado y la Iglesia vió en esta oportunidad la ocasión para vengarse”[39] en contra de Palazuelos, por sus dichos.

El 28 de julio de 1871, se dictó la sentencia, que dispuso: “no puede concederse los sacramentos a los notoriamente indignos de recibirlos”[40] . Frente a esta situación, Juan Agustín Palazuelos decidió casarse en un ‘acto civil’, el cual se efectuó el 10 de agosto de 1871, frente al Notario Daniel Álvarez. El acta notarial de aquel día declaró:

“…Ante la imposibilidad de celebrar un matrimonio conforme a las prácticas habituales; su ánimo y voluntad es tenerse por toda la vida como marido y mujer, como legítimos casados, reconociéndose todos los derechos ante su conciencia, las autoridades y la sociedad…” [41].

El acta consignó como testigos a: Manuel Antonio Matta, Vicente Reyes, Ángel Custodio y Pedro León Gallo, Domingo Arteaga Alemparte, Manuel Recabarren e Isidoro Errázuriz entre otros. Este hecho es el antecedente que inició la campaña por establecer el matrimonio civil en nuestro país, el cual se consiguió finalmente en 1884, bajo el gobierno de Domingo Santa Maria.

El segundo de los acontecimientos que posibilitó las reformas constitucionales, fue la negativa por parte de la Iglesia de dar sepultura al coronel Manuel Zañartu, fallecido en Concepción el 5 de octubre de 1871[42] . La negativa de la Iglesia fue producto de que Zañartu falleció “en casa de su amiga, pues se encontraba separado de su esposa” [43].

La Iglesia, no concebía el entierro de un penitente, en tierras sagradas; pero el Intendente de la Provincia, Francisco Masenli, ordenó enterrarlo en la tumba de su familia, con honores Militares. Este suceso inició la lucha de los radicales por el establecimiento de cementerios laicos en nuestro país.

Resultado de la polémica suscitada, en diciembre de 1871 se emitió un decreto de doce artículos, que en lo general estipuló que: en los cementerios se debía reservar un lugar para enterrar los cadáveres de aquellos a quienes las disposiciones religiosas les negarán el derecho de ser sepultados [44].

Reforma de 1874.-Los cambios impulsados por la coalición de gobierno se cristalizaron en la reforma constitucional de 1874. Dicha reforma modificó la Ley de elecciones, estableció el voto acumulativo para la elección de Diputados y regidores. Se mantuvo un sistema de lista completa para la elección de Senadores, y “se reemplazó el control de las elecciones que mantenía el gobierno a través de funcionarios de su confianza, por Consejos representativos de los contribuyentes locales”.[45]

A finales del gobierno de Federico Errázuriz, la Alianza Liberal designó como candidato a las elecciones presidenciales de 1876 a Aníbal Pinto, quien disputó el cargo con Benjamín_Vicuña_Mackenna, y finalmente resultó electo. Desde allí en adelante el partido radical participo activamente en los gobiernos, como parte de la alianza hasta 1890.

Convención de 1888

Uno de los hitos más importantes de la historia del Partido Radical fue la gran convención de 1888, pues otorgó al partido de un Reglamento para su organización interna, de su primera declaración de Principios y de un Programa político. Esta situación reflejó un avance en la estructuración y funcionamiento del radicalismo en nuestro país, pues a pesar de que este partido “llevaba un cuarto de siglo de existencia (…) y había enviado al Congreso numerosos senadores y diputados, la doctrina que lo sustentaba no se había definido con absoluta precisión” [46], puesto que carecían de un programa político oficial.

Debemos recordar que el radicalismo hasta la realización de la convención, se organizó en base a Asambleas regionales, que funcionaban de manera autónoma y no contaba con un poder central que unificara y coordinara los esfuerzos y pretensiones de cada asamblea; situación que cambió a partir de que se constituyó la Junta Central.

La reunión, se efectuó el 19 de noviembre, en los salones del Club Radical de Santiago, con asistencia de 63 convencionales que representaron a las 43 asambleas radicales constituidas a lo largo de todo el país [47]. En la primera sesión de la convención, se eligió la Mesa directiva que quedó constituida por: Manuel Antonio Matta (Presidente); Teodosio Letelier, Ricardo Espinosa (Vicepresidentes); Octavio Echegóyen, Víctor Manuel Lamas (Secretarios)[48] .

Los radicales y el contexto de 1891

José Manuel Balmaceda asumió el gobierno en 1886, tras haber derrotado sin problemas a José Francisco Vergara, el candidato apoyado por los radicales. Inició su gobierno con la fuerte convicción de reunir a todas las facciones liberales, incluyéndolos en diversas carteras ministeriales.

Esta misma situación, llevó a que su gobierno se caracterizara por una importante rotativa ministerial, que poco a poco llevó a que se acrecentara la disputa administrativa de poderes, y demostró, además, la incapacidad de unir a todos los liberales en torno a la figura de Balmaceda.

Los radicales, contrarios al proceder del gobierno de Balmaceda, no participaron en sus primeros ministerios, “hasta que el 11 de junio de 1889, jura en la cartera de Guerra y Marina, Abraham Köning. Era el séptimo gabinete, combatido por nacionales y conservadores”[49] .

El problema se acrecentó, cuando Balmaceda (al igual otros presidentes), quiso imponer a Enrique Salvador Sanfuentes como su sucesor natural. Frente a esto los partidos políticos, incluido el Radical, reaccionan, puesto que era prioritario defender la libertad electoral que tanto había costado alcanzar. En ese momento los partidos, “piden a Balmaceda el cambio de intendentes y demás funcionarios interventores”[50] . El presidente no accede, y el gabinete renunció.

Este suceso no hizo más que agravar la crisis política y la oposición al gobierno se unió en el llamado Cuadrilátero, un grupo político que albergó a Nacionales, Radicales e independientes y que luchó por la libertad electoral, evitó la candidatura de Sanfuentes, y dejó en minoría a los parlamentarios de gobierno en el parlamento. Se inició también una época de hostilidades, entre el legislativo y el ejecutivo que culminará con la llamada Guerra Civil de 1891, donde se impondrá el parlamentarismo en Chile.

Frente al inminente escenario de revolución, los radicales tuvieron una importante participación desde la trinchera opositora del parlamento. Así es como en junio de1890, Enrique Mac-Iver, “pide se deje constancia en las actas que la Cámara considera contrarias al régimen constitucional y al bueno gobierno de la nación las declaraciones de los Ministros del Interior y de Relaciones, relativas a los efectos de la censura parlamentaria y al carácter presidencial del Ministerio[51] . Esta constancia, se aprobó, poniendo de manifiesto, que los diputados estimaban vigente el régimen parlamentario, al igual como aparece en la declaración de Principios del partido radical.

Luego del aplazamiento de la discusión de la Ley de presupuesto, por parte del parlamento, y la salida de Balmaceda, quien declaró la prórroga de los presupuestos del año anterior, estalló la crisis institucional. El Congreso calificó de inconstitucional la medida del presidente Balmaceda, produciéndose el levantamiento, del Congreso apoyado por la Armada, que dio inicio a la Guerra Civil de 1891.

Organización del Partido
Estructura del partido

Durante la Convención de 1888 el partido se estructuró definitivamente, pues resultaba indispensable que el radicalismo, organizado a través de más de cuarenta asambleas constituidas a lo largo de todo el país, constituyera una organización definitiva. De manera que se aprobó la redacción de un estatuto, que estipuló la conformación de la estructura organizacional del partido.

Junta Central: debía residir en Santiago. Estaba compuesta por 15 miembros, elegidos por las Asambleas Electorales. Los miembros de la junta debían ser renovados en su totalidad, cada tres años, aunque existía la posibilidad de reelección. El cargo de miembro de la junta central, no era compatible con el de Senador o Diputado.

Se acordó, que el mismo día en que las Asambleas se reuniesen para nombrar candidatos para las elecciones municipales, debían elegir además a los miembros de la junta central del partido. Para que una asamblea tuviese el derecho a votar en las elecciones de la junta central, se hacia necesario que estuviera instalada por lo menos tres meses antes de la votación. En relación a esta elección, el programa de la convención, señaló;

…“El escrutinio lo practicará dicha Junta en sesión pública, el primer domingo de junio, y proclamará miembros de ella a los quince ciudadanos que hubieren obtenido las cuotas respectivas”…[52] .

El artículo 6 del estatuto, resumió las facultades que le competían a la junta central, las cuales eran;

1. Procurar el desarrollo y realización de las ideas consignadas en el Programa; propender al establecimiento de Asambleas electorales en todos los departamentos, y trabajar por que el partido siga una marcha uniforme, manteniendo la unión y armonía entre todos los radicales.

2. Contribuir a los trabajos electorales en todo el país, comunicándose para ello con las Asambleas electorales y con los Directorios Departamentales.

3. Convocar al Partido para que se reúna en Convención general cuando lo estime necesario, o cuando lo pida la tercera parte de las Asambleas.

Un artículo transitorio, dispuso que esta Convención elija la Junta, la cual duraría hasta el primer domingo de junio de 1891. Presidente de esta primera junta central fue elegido José Francisco Vergara y sus demás integrantes fueron: Federico Varela, Enrique Mac-Iver, Juan Castellón, Valentín Letelier, Joaquín Rodríguez Rosas, Pedro Bannen, Eduardo Délano, Teodosio Letelier, José Agustín González, Juan Agustín Palazuelos, Francisco Puelma Tupper, Abraham Köning, Abel Saavedra y Octavio Echegoyen.[53]

Historia Electoral
Elecciones parlamentarias 1864 - 1891

Durante el período comprendido entre 1864 y 1891, el Partido Radical, fue incrementando el número de diputados electos, esto se debió al fortalecimiento de una red nacional y a la consolidación de su ideario político. Este aumento se hace notorio en las elecciones del año 1888, donde alcanzó un número de 23 diputados electos, éxito debido, probablemente, a que en ese año el radicalismo se constituyó como partido de forma definitiva a partir de la realización de su primera convención nacional, pudiendo contar con una “maquinaría” electoral sólida.

Número de diputados electos: Partido Radical

Año de
elección
N° de
Diputados
1864 5
1867 4
1870 16
1873 6
1876 19
1879 21
1882 13
1885 7
1888 23
1891 16

En base a: Heise, Julio: El período parlamentario 1861-1925 Tomo II, Editorial Universitaria, Santiago, 1982, p.329.

Fuentes referenciales


Bibliografía general


Bibliografía sobre el partido
Fuentes digitales


Partido en imágenes


Bibliografía del partido
Bibliografía sobre el partido
Notas
  1. Bilbao (1844) p.75.
  2. Gazmuri (1999) p. 65
  3. Ídem.
  4. León (1971) p.45.
  5. Gazmuri (1999) p. 121.
  6. 6,0 6,1 6,2 Ibíd. p. 122.
  7. Palma (1967) p. 27.
  8. Gazmuri (1999) p. 129.
  9. Espejo (1912) p.6.
  10. Koscina (1956) p.40.
  11. Ibíd. p.40-41.
  12. Palma (1967) p.16.
  13. Koscina (1956) p.43.
  14. Palma (1956) p.38.
  15. Ídem.
  16. Ídem.
  17. La voz de Chile, 12 de marzo de 1862, Véase en: Koscina (1956) p.48.
  18. Vera (1943) p. 32.
  19. Gazmuri(1999) p. 124.
  20. Ibíd., p. 128.
  21. La voz de Chile, 10 de diciembre, 1862, Véase en: Gazmuri (1999) p. 129.
  22. Palma (1967) p.33.
  23. Cortés; Fuentes (1967) p. 405.
  24. Gazmuri (1999) pp. 131-133.
  25. Ídem.
  26. Ibíd., p. 134.
  27. La voz de Chile, 10 de noviembre, 1863, Véase en: Gazmuri (1999) p. 134.
  28. Vera (1943) p. 33.
  29. Gazmuri (1999) p. 138.
  30. Ibíd., p.139.
  31. Lastarria, José Victorino: “Estatuto del Club de la reforma”, El Ferrocarril, 9 de septiembre, 1868, Véase en: Estellé (1970) p.133.
  32. Barrera (1966) p. 16.
  33. Estellé (1970) p.121.
  34. Ceballos (2007) p. 68.
  35. Vera (1943) pp. 59-60.
  36. Sepúlveda (1993) p.49.
  37. En: Vera (1943) pp. 39-40; Palma (1967) pp. 37-38.
  38. Palma (1967) p. 38.
  39. Vera (1943) p.41.
  40. Palma, Luis: “Historia del…”, Op. cit, p. 38.
  41. Ibíd. p. 39.
  42. Sepúlveda (1993) p. 49.
  43. Palma (1967) p. 40.
  44. Sepúlveda (1993) p. 53.
  45. Ceballos (2007) p. 68.
  46. Vera (1943) p. 64.
  47. Sepúlveda (1993) p. 61.
  48. Vera (1943) p. 67.
  49. Sepúlveda (1993) p. 69.
  50. Ídem.
  51. Ídem.
  52. “Programa y Documentos de la Convención Radical de 1888”, pp. 25-26.
  53. Sepúlveda (1993) p. 65.