Partido Democrático

Partido Democrático
Fundador(es) Luis Malaquías Concha Ortiz
Fecha de fundación 1887
Referentes Partido Radical
Listado histórico
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Enciclopedia Chilena
Reseña en Wikipedia

Partido Democrático. Partido político fundado el 20 de noviembre de 1887 por Malaquías Concha y Avelino Contardo como una escisión del Partido Radical. La colectividad postulaba el anhelo de mejorar la condición social y económica de la clase trabajadora y el artesanado nacional, cosa que a juicio el radicalismo tradicional había olvidado.

Su principal respaldo lo encontró en la gama de organizaciones obreras de la época: sociedades mutuales, mancomunales, sociedades de socorro y agrupaciones de artesanos en Santiago, Valparaíso, Concepción. En 1932 este partido sufre una división y en 1941 se fusionó con otras agrupaciones.

Contenido
Historia
Orígenes

Los orígenes del Partido Democrático tuvieron relación con un proceso de radicalización política que ocurrió a mediados de la década de 1880 en nuestro país. En relación a esto, Sergio Grez, determina que, esta radicalización, se produjo de similar manera en un sector de la clase trabajadora urbana y en un grupo de jóvenes miembros del Partido Radical [1], éstos últimos, consideraban que el partido carecía de una significación popular. Enrique Turri, afirma, que será la falta de ‘conciencia popular’ en el antiguo Partido Radical, lo que movió a Luis Malaquías Concha y a otros fundadores del Partido Democrático a “separarse de esta tienda política y crear una nueva entidad que encuentra sus fundamentos en el anhelo de mejorar la condición social y económica de la clase trabajadora”[2] .

A pesar de que el Partido Radical tuvo entre sus filas a una gran cantidad de trabajadores, artesanos y miembros de la incipiente clase media, “un grupo de jóvenes intelectuales provenientes de los sectores medios, dirigidos por los abogados Malaquías Concha y Avelino Contardo, inició en 1884 la lucha en el Partido Radical, a fin de obtener que éste adoptara una serie de avanzados postulados liberales en los planos económico, político y social” [3].

Con el propósito de obtener resultados tangibles, Concha, Contardo y otros seguidores, acudieron a la Asamblea del partido –realizada en Santiago el 23 de noviembre 1884-, y presentaron “un proyecto de programa, que contemplaba, entre otros puntos, la efectiva democratización de la vida política del país (instauración del sufragio universal a los veintiún años, supresión de la condición de poseer renta para ser diputado o senador, etc.); la profundización de la laicización (voto de una ley de divorcio , supresión de los votos perpetuos y obediencia pasiva, mantención por parte del Estado de cementerios únicos y comunes en el territorio de cada municipalidad, etc.); ‘el progreso’ de la educación (a través de la instrucción ‘exclusivamente laica y gratuita’, asegurando a todos los ciudadanos la enseñanza primaria y desarrollando la educación técnica a través de escuelas de artes y oficios), etc. Pero los puntos (…) más controvertidos de este programa, eran aquellos que proclamaban como política del partido ‘la más decidida protección a la industria nacional’, (…), se planteaba la subvención directa a las fábricas importantes que se establecieran en Chile, a los descubrimientos útiles y a los mejores procedimientos industriales”[4] .

Esto a juicio de Grez, marcó coincidencia con los postulados de muchas organizaciones obreras y de artesanos[5] . Pero estos ejes programáticos no fueron adoptados, frente a lo cual Concha y Contardo decidieron cambiar de estrategia. Así, Contardo decidió publicar un periódico que permitiese que esta discusión traspasase la frontera del Partido Radical. De manera que el 16 de septiembre de 1885 salió a la luz pública el periódico La Igualdad [6].


Este periódico manifestó durante su primera etapa una gran filiación al partido Radical, sólo a partir de mediados de 1886 “y en la medida que la idea de establecer lazos sólidos con el movimiento popular iba madurando entre los jóvenes radicales, La Igualdad, comenzó a publicar de manera regular artículos e informaciones sobre las asociaciones de trabajadores” [7].

Pero la confluencia entre estos radicales y los líderes del movimiento popular, se concretó a raíz del surgimiento de una nueva organización. Se trató de la Sociedad de la Igualdad, que se inauguró el 17 de octubre de 1886, donde figuraron Malaquías Concha, Avelino Contardo y otros. La nueva Sociedad de la Igualdad, se inspiró en su antecesora del mismo nombre (Sociedad de la Igualdad de 1850), y proclamó que:

“…se proponía defender por medio de la cooperación de todos sus asociados, los derechos inalienables e imprescriptibles del hombre, propender a la emancipación política, social y económica del pueblo y procurar la vida de la fraternidad entre los asociados…”[8] .

Pronto, este acercamiento entre la clase trabajadora y los radicales comandados por Malaquías Concha, dió fruto, tal como sostiene Sergio Grez, al señalar que “la formación del Partido Democrático fue el resultado de una doble confluencia, una, la primera y más antigua, la de los activistas del movimiento de obreros y artesanos que venía desarrollándose desde la década anterior; la otra, más reciente, la de ese mismo movimiento con los jóvenes intelectuales de la izquierda radical. Su nacimiento fue la cristalización política de ese largo proceso” [9].

Principios Programáticos

Las gestiones que dieron origen al Partido Democrático se iniciaron el 7 de noviembre de 1887, en los salones de la ‘Sociedad Filarmónica de Obreros’, donde setenta personas (artesanos, obreros y jóvenes radicales) discutieron, debatieron y finalmente, acordaron “fundar un partido popular que abandonara el terreno político religioso en que se había movido la política nacional, para consagrarse a cuestiones político-sociales y económicas” [10]. En lo económico el nuevo partido “seguiría las tendencias del ‘proteccionismo’ para defender a la industria y al obrero chileno, gravando los artículos extranjeros e impidiendo la inmigración” [11].

Para hacer realidad esta organización partidaria, durante esta reunión se acordó que una comisión especial se encargase de redactar un Programa para el partido. Este fue redactado por Malaquías Concha, a petición de la comisión especial y aprobado en una nueva reunión que se celebró el día 20 de noviembre de 1887, día en se inauguró oficialmente el Partido Democrático.

Programa Político del Partido Democrático

Art. 1º El Partido Democrático tiene por objeto la emancipación política, social y económica del pueblo.

Art. 2º Para llenar esos fines, propone trabajar para obtener la debida representación en los diversos cuerpos políticos: Congreso, municipios, juntas electorales, etc.

Art. 3º Instrucción obligatoria, gratuita y laica. Combinación de la enseñanza literaria con el aprendizaje de algún arte u oficio. El Estado debe mantener en cada capital de provincia, por lo menos, escuelas profesionales y museos industriales.

Art. 4º Independencia de los municipios y autonomía de los poderes electorales, legislativo, judicial y administrativo.

Art. 5º Incompatibilidad absoluta de funciones legislativas, municipales o electorales, con todo cargo público remunerado.

Art. 6º Reducción del ejército permanente y supresión de la guardia nacional; en subsidio igualdad absoluta de cargos militares.

Art. 7º Supremacía del Estado sobre todas las asociaciones que existen en su seno. Organización por el Estado de la asistencia pública en favor de los enfermos, ancianos o inválidos del trabajo.

Art. 8º Reforma de nuestro régimen aduanero en el sentido de establecer la más amplia protección a la industria nacional, liberando la materia prima, recargando las manufacturas similares del extranjero y subvencionando las industrias importantes, los descubrimientos útiles y los más acabados perfeccionamientos industriales.

Art. 9º Abolición de los impuestos sobre los artículos de alimentación y el ejercicio de las artes e industrias, reemplazándolos por un impuesto progresivo sobre los capitales que no excedan de 5.000 pesos. . e.

Fuente: elaboración propia a partir de: Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p.674.

Trayectoria Histórica

Luego de su fundación definitiva el 20 de noviembre de 1887, el Partido Democrático, tendió a concentrar y a delimitar su radio de acción, de manera de atraer a la clase trabajadora. Para este objetivo, promovió desde los primeros años de su existencia la organización del movimiento obrero y la lucha por sus reivindicaciones sociales[12] .

El alza de tarifas de los tranvías en la ciudad de Santiago, dio al partido una de las primeras posibilidades de intervenir en el escenario político en favor de las clases trabajadoras. Pero la gran preocupación del directorio, era poder preparar y organizar al partido a nivel regional, para poder medirse en las elecciones legislativas de 1888. Se organizó un meeting que se realizó el 11 de marzo, en el Teatro Santa Lucía el cual tuvo como propósito elegir un candidato demócrata para las elecciones. En aquella asamblea, “los casi mil asistentes proclamaron por amplía mayoría a Donato Millán”[13] . Mientras el directorio debió dilucidar respecto a las candidaturas de Senadores, “lo que se tradujo en un apoyo al liberal independiente José Victorino Lastarria. Candidato suplente a Diputado fue nombrado Malaquías Concha[14].

El resultado de las elecciones del 25 de marzo de 1888, fue el siguiente: “el candidato democrático, Donato Millán, obtuvo 3.098 votos, contra los 14.540 del líder radical, Enrique Mac-Iver[15]. Pese al resultado electoral desfavorable, el Partido Democrático no se desmoronó, y siguió luchando por el mejoramiento de las condiciones de las clases trabajadoras. Así lo reflejaron las palabras del periodista demócrata Juan Rafael Allende, quien sostuvo:

“…La derrota no ha introducido, empero el desaliento en nuestras filas. Al contrario, con nuevos bríos volverá a la campaña en la conciencia de que ninguno de los viejos partidos podrá decir lo que el Partido Democrático: ‘los tres mil y tantos votos que ha obtenido nuestro candidato, el señor Millán, son la expresión genuina de un puñado de electores que no venden su conciencia (…)…”[16].

Para las elecciones municipales, en abril de aquel año, el Partido Democrático presentó en Santiago “una lista de ocho conocidas figuras: Antonio Poupin, José Manuel Saldaña, Artemio Gutiérrez, Moisés González, Donato Millán, Malaquías Concha, Avelino Contardo y Juan Rafael Allende (en el mismo orden cuatro artesanos, un empresario acaudalado, dos abogados y un periodista)” [17]. El resultado de estas elecciones fue similar al de las elecciones parlamentarias, pero esta vez el Partido Democrático obtuvo más votos que el Partido Radical [18].


La primera campaña de masas que protagonizó el Partido Democrático, ocurrió en abril de 1888. Con el objeto de lograr la rebaja del pasaje de los tranvías en Santiago, se convocó a un meeting para el día 8 de abril, reuniéndose en la Alameda unas seis mil personas, ante las cuales los dirigentes del partido explicaron las razones legales y sociales que invocaban pedir la derogación del alza de tarifas[19] .

Luego de escuchar los discursos de los jefes demócratas, los asistentes al meeting “acompañaron a sus representantes Poupin, Concha y José Pío Cabrera hasta la casa del presidente Balmaceda. El mandatario acogió favorablemente las demandas populares, manifestando a los dirigentes demócratas que haría lo que estuviera a su alcance, (…), para que la empresa restableciera el antiguo precio” [20]. Con esta respuesta, los esfuerzos de los dirigentes continuaron, hasta llegar a los miembros del directorio de la empresa, “el presidente de éste, Eduardo Matte, manifestó que en lugar de bajar la tarifa de segunda clase, la iba a subir” [21].

Ante el fracaso de las gestiones, el directorio del Partido Democrático convocó a nueva manifestación para el día 29 de abril. Numerosas personas se hicieron presentes en este meeting, donde los líderes democráticos informaron a los presentes, del fracaso de las negociaciones con la Empresa de Ferrocarril Urbano. Mientras se emitieron los discursos, “un pequeño grupo compuesto por una decena de individuos, (…), detuvo un tranvía, obligó a bajarse los pasajeros y ordenó al cochero desenganchar los caballos. Otros manifestantes, (…), los imitaron deteniendo y volcando más tranvías. (…), otros comenzaron a incendiar los carros volcados, dando así inicio a un espiral de violencia que duró toda la tarde, extendiéndose por distintos barrios de la capital. Un balance, al finalizar la jornada, daba cuenta de diecisiete carros completamente quemados y diecisiete parcialmente destruidos[22].

Frente a los violentos sucesos ocurridos, el gobierno y los dueños de la empresa culparon al directorio Democrático del incendio de los carros y se ordenó la prisión de todos sus integrantes. Se inició un proceso judicial que por más de 43 días mantuvo a los líderes democráticos encarcelados. Finalmente fueron sobreseídos por la Corte Suprema y liberados, pues “sus abogados defensores lograron descubrir incoherencias, contradicciones y puntos débiles en las declaraciones policiales, que echaron por fuera las pruebas en contra de los acusados”[23] .

Obtenida la libertad de los líderes democráticos, la popularidad del partido fue en franco aumento, al punto de que fue sumando cada vez más partidarios a sus filas, “esto se tradujo en lo inmediato en una extensión de su organización hacia nuevas ciudades y pueblos, y en el lanzamiento de campañas de opinión publica”[24] . Una de estas campañas fue la que el partido emprendió contra el proyecto de Ley presentado por la Cámara de Diputados, por el cual se establecía un impuesto al ganado argentino, lo que significaba el beneficio de los productores nacionales, a la vez que encarecía el precio de la carne, imposibilitando su consumo en los sectores populares[25] .

La campaña que inició el partido obtuvo un rápido y amplio respaldo, gracias a los meetings populares que realizó. Pronto, se presentó al Congreso una solicitud para rechazar el proyecto, y éste no alcanza ser discutido, y se desechó. Más adelante, el Partido Democrático movilizó nuevamente a la opinión pública. Esta vez luchó por resistir el reclutamiento obligatorio de las personas a la Guardia Nacional. El director del partido en la ciudad de Quillota, Fermín Oliván, fue encarcelado por negarse a servir a la Guardia Nacional, lo que provocó la movilización de personas alrededor de todo el país. Malaquías Concha, en representación de los democráticos, interpuso un recurso exigiendo la libertad de Oliván y aduciendo la inconstitucionalidad del reclutamiento de cívicos por simple decreto presidencial. Se obtuvo la libertad de Oliván, lo cual marcó un precedente, pues se terminó virtualmente con la organización de la Guardia Nacional en muchas ciudades del país [26].

Convención General del Partido Democrático (1889)

Para su primer aniversario, el 20 de noviembre de 1888, el Partido Democrático, celebró una Asamblea general en Santiago. En aquella ocasión se analizaron los progresos realizados, se eligió un nuevo directorio en el cual fueron confirmadas sus principales figuras, “y se fijo el 14 de julio de 1889 –centenario de la Revolución Francesa-, como fecha para la primera convención, destinada a culminar la constitución del partido a nivel nacional mediante la elección de un directorio general (hasta entonces el directorio de la capital cumplía esas funciones)” [27].

Según lo estipuló la asamblea, la Convención general se realizó entre los días 14 y 16 de julio de 1889, bajo la presidencia del representante de Valparaíso, Manuel Serey. “Las delegaciones provenientes de dieciséis ciudades discutieron y aprobaron un nuevo programa, reglamento y conclusiones, que constituyeron una actualización de la línea política de la organización. El proteccionismo fue reafirmado, al igual que las medidas de saneamiento y democratización de la vida política nacional (disposiciones contra el fraude electoral y contra la ley que establecía que eran los mayores contribuyentes quienes constituían los colegios electorales)”[28] .

Declaración de principios y programa del Partido Democrático

1. La salvación de las instituciones republicanas debe buscarse en la participación real y efectiva del pueblo en los comicios electorales, y en la energía y virilidad con que sepa rechazar el abuso que se hace de la fuerza pública para arrebatarle su derecho de soberanía.

2. La ley de elecciones debe garantir al pueblo el ejercicio legítimo del derecho de sufragio, atribuyendo a los ciudadanos inscritos por cada circunscripción electoral, el nombramiento de las comisiones inscriptoras y escrutadoras. La base de los mayores contribuyentes, que es el privilegio a favor de los más ricos, es odiosa a la Democracia y contraviene la Constitución del Estado.

3. La centralización administrativa es un obstáculo al desarrollo de las fuerzas productivas nacionales, personales, sociales, políticas y económicas del país; y que debe confiarse a los departamentos administrativos de sus intereses colectivos.

4. La legislatura actual es impotente para solucionar la cuestión social, las mediadas que se proponen llevar a cabo sus ineficaces y opuestas a los intereses de la gran mayoría del país.

5. La pronta conversión del papel moneda y el restablecimiento de la circulación metálica, se obtienen únicamente alzando ‘paulatinamente’ los derechos de Aduana sobre todas las mercaderías extranjeras a un mínimum de ciento por ciento de su valor, y bajándolos sobre la materia prima hasta liberarla por completo.

6. El bienestar del pueblo no se consigue favoreciendo la internación de mercaderías de gran consumo, sino por el contrario entrabando su importación, a fin de el país pueda producirlas por si mismo, creando así nuevas fuentes de riqueza para la nación y de bienestar para el obrero.

7. El mejoramiento de la condición del pueblo y de la gran masa de consumidores, se consigue suprimiendo las contribuciones sobre los artículos de alimentación y sobre el ejercicio de las artes e industrias, que además de enervar el desarrollo físico de la nación y secar sus fuertes de riqueza, son más onerosas que las que pesan sobre el vestido.

8. La creación de manufacturas es particularmente benéfica a los agricultores, por la gran cantidad de materias primas que requieren las fábricas y por la inmensa variedad de productos alimenticios que consume la población manufacturera, sin contar la rápida acumulación de capitales y la baratura de las maquinarias y herramientas agrícolas.

9. La inmigración extranjera envuelve un grave peligro para República, (…), ya que produce el desplazamiento y la consiguiente emigración de los obreros y artesanos chilenos, que por su capacidad y complexión, constituyen las fuerzas productoras del país.

10. Los fraudes electorales, los escamoteos de votos y falsificaciones de escrutinios constituyen el más grave de los delitos, como que atentan a la soberanía nacional, y por lo tanto será reprimidos con vigor en uso del derecho de defensa que acuerdan la Constitución y las leyes de la República.

11. La emancipación social y económica es inseparable de la emancipación política, por consiguiente, los obreros, artesanos, empleados, proletarios, y en general, todos los hombres que viven de su propio trabajo, que deseen mejorar de condición, alcanzar el bienestar de su familia y hacer práctica la igualdad de derechos que establece la Constitución, tienen el deber de ejercitar su soberanía so pena de abdicar de su personalidad, renegar de la libertad y someterse a la esclavitud y servidumbre de los más audaces o de los menos escrupulosos.

12. Los poderes públicos son delegatarios de una parte de la soberanía del pueblo y están sometidos en su ejercicio a la superior voluntad de la nación. La autoridad delegada debe ejercitarse con arreglo a la Constitución y a las leyes y todo acto que salga de la esfera de su mandato conspira contra la soberanía nacional, es acto de sedición y debe ser reprimido con severidad.

13. La honrada administración de los caudales de la nación y una severa fiscalización de las inversiones de fondos que vota la ley, son condición indispensable de la prosperidad financiera y económica del país; por lo tanto el partido proclama la honradez administrativa como la más alta de sus aspiraciones y como el medio de romper definitivamente con esta, política de negociados y de manejos indecorosos.

Fuente: elaboración propia a partir de: De Petris, Héctor: “Historia del Partido Democrático…”, Op cit, pp.9-10.

El Partido Democrático y la Revolución de 1891

Durante el ambiente de polarización previo a la guerra civil (entre los partidarios del parlamentarismo y los del presidente Balmaceda), el Partido Democrático, persistió en mantener una actitud neutral y de consenso, tanto que solicitó a los poderes Ejecutivo y Legislativo que adoptasen ‘una medida salvadora’ que pusiera fin al conflicto, es decir, siempre fue partidario de que ambos poderes encontraran la forma de conciliar y se evitase la temida guerra civil[29].

Pero esta situación no duró mucho tiempo, pues cuando se removió nuevamente al gabinete y “se instauró uno integrado solo por balmacedistas y el ejecutivo asumió una posición autoritaria, (…), el partido popular adoptó una postura en extremo crítica frente al gobierno, denunció –al igual que la oposición- ‘la dictadura’ y llamó a los demócratas a combatirla”[30] . La situación se agravó de sobremanera, cuando, el gobierno promulgó una nueva ordenanza que restringió el derecho a reunión. “La crisis política degeneró rápidamente en un enfrentamiento armado, (…), como la ley de presupuesto para el año 1891 no había sido discutida ni aprobada, (…), el presidente, el 1 de enero de 1891publicó un manifiesto dirigido al país, en el que declaraba que el presupuesto anterior regiría para el nuevo año, atropellando la carta fundamental…”[31] . Tras este hecho, el 7 de enero, la armada se levantó en contra de Balmaceda, y al mando del capitán de navío, Jorge Montt, se inició el conflicto.

La agitación fue inmensa en todo el país, y las fuerzas disidentes fueron avanzando hacia la zona norte, lo que les permitió dominar las riquezas salitreras y obtener dinero para formar un ejército. Los rebeldes y su ejército avanzaran hacia la zona centro, para desembarcar en la bahía de Quintero, y luego dirigirse a Concón donde obtendrán una aplastante victoria sobre las fuerzas de gobierno, la que se repetirá en Placilla. La derrota en ambas batallas marcó el fin de la era de Balmaceda, quien el 29 de agosto renunciará a su cargo, reconociendo la derrota, y delegando la primera magistratura del país a Manuel Baquedano.

A pesar del malestar que los demócratas fueron evidenciando frente a las acciones cometidas por el gobierno de Balmaceda, mantuvieron hasta el final del conflicto una postura más conciliadora, pese a que existieron divisiones internas entre los partidarios de la revolución y quienes quería apoyar al gobierno. Malaquías Concha, líder innato del Partido Democrático, “condenó con palabras de fuego la revolución y dirigió circulares a todas las agrupaciones demócratas del país puntualizando la posición del partido”[32] . Dicha postura quedó manifestada con claridad en julio de 1891 cuando el partido lanzó un manifiesto titulado ‘El Partido Democrático y su actitud en presencia de la Revolución’, donde se criticó a la revolución por que en ella no estaban insertos los intereses populares, sino más bien los de la elite conservadora.

Durante la contienda el partido se desintegró y sólo en 1892, un grupo liderado por Malaquías Concha comenzó la labor de reorganización.

Fuentes digitales


Bibliografía sobre el partido
Notas
  1. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p.667.
  2. Turri, Enrique: “Malaquías Concha, el político”, Editorial Universitaria, Santiago, 1958, p. 38.
  3. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p.667.
  4. Ibíd. p. 668.
  5. Idem.
  6. Idem.
  7. Idem.
  8. Ibíd., p. 669.
  9. Ibíd., p. 671.
  10. Ibíd., pp. 671-672.
  11. De Petris, Héctor: “Historia del Partido Democrático: Posición dentro de la evolución política nacional”, Dirección General de prisiones Imp., Santiago, 1942, p. 3.
  12. Turri, Enrique: “Malaquías Concha…”, Op. cit, p. 53.
  13. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p.682.
  14. Ídem.
  15. De Petris, Héctor: “Historia del Partido Democrático…”, Op cit, p. 6.
  16. “Dos lobos contra un cordero”, El Padre Padilla, Santiago, 27 de marzo, 1888. en: Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p.683.
  17. ¡A la derrota que es el triunfo!, El Padre Padilla, Santiago, 14 de abril, 1888. en: Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p. 683.
  18. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p. 684.
  19. De Petris, Héctor: “Historia del Partido Democrático…”, Op cit, p. 7.
  20. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p. 685.
  21. De Petris, Héctor: “Historia del Partido Democrático…”, Op cit, p. 7.
  22. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, pp.687-688.
  23. Ibíd., p. 692.
  24. Ibíd., p. 694.
  25. De Petris, Héctor: “Historia del Partido Democrático…”, Op cit, p. 7.
  26. Ibíd. , p.8.
  27. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p. 699.
  28. Ibíd., p. 700.
  29. Grez Toso, Sergio: “De la regeneración…”, Op. cit, p. 711.
  30. Ibíd., p. 713.
  31. Ibíd., p. 714.
  32. De Petris, Héctor: “Historia del Partido Democrático…”, Op cit, p. 11.