Partidos políticos
1833-1891

El triunfo del bando pelucón sobre los pipiolos en la Batalla de Lircay en 1830, allanó el camino para que los primeros gobernaran por un período muy extenso, comprendiendo los gobiernos de: José Joaquín Prieto, Manuel Bulnes y Manuel Montt, quienes ostentaron por 10 años cada uno la presidencia de la República.

Retrato de José Joaquín Prieto.
José Joaquín Prieto Vial (Concepción, 27 de agosto de 1786 - Santiago 22 de noviembre de 1854), político y militar chileno. Fue Presidente de la República en el período 1831-1836, siendo reelegido para el periodo inmediatamente siguiente entre 1836 y 1841. Hijo de José María Prieto Sotomayor y María del Carmen Vial y Santelices. Casado con Manuela Warnes y García de Zúñiga, hermana de José Ignacio Warnes.

Retrato de Diego Portales Palazuelos.
Ministro del gobierno del Presidente Prieto

Esta etapa, caracterizada por un fuerte centralismo, autoritarismo y disciplinamiento, se sustentó en el esquema constitucional portaliano, el cual se cristalizó con la promulgación de la constitución política de 1833. Según indica un sector de la historiografía tradicional chilena, este régimen refrendaba la figura del orden contra la del caos, como el elemento constitutivo que posibilitaría la formación del Estado Nación en el país.

En términos políticos, y como se referenció anteriormente, este período estuvo marcado por la supremacía del bando pelucón, hecho que sin embargo, no significó el total fin de los denominados pipiolos, pues el grupo de igual manera se rearticuló y siguió vigente en su lucha por los cargos públicos de representación.

Los partidos políticos formalmente organizados no aparecieron públicamente en Chile hasta mediados de la década de 1850, a pesar de que se conocieran alianzas o bandos políticos con posterioridad a la guerra de independencia. De hecho, la aparición en el país de un sistema de partidos políticos fue el resultado de la politización del conflicto o clivaje clerical-anticlerical –el conflicto entre el Estado y la Iglesia, provocado por la denominada “Cuestión del Sacristán”, que ocurrió en el contexto del gobierno de Manuel Montt, se trasladó de lo eclesiástico a lo político, y provocó que sectores de la elite se movilizaran a favor o en contra de uno de los extremos, dando como resultado la cristalización de una incipiente opinión pública que se traducirá en tres tendencias políticas-.

En este período de coyuntura crítica –entre 1857 y 1861-, surgieron el Partido Liberal, heredero de los pipiolos, quienes se organizaron formalmente luchando por las libertades y derechos civiles. Por otro lado, el bando pelucón se dividió en dos corrientes, provocando el nacimiento de dos partidos políticos antagonistas. Por un lado los defensores del gobierno de Manuel Montt y de su Ministro del Interior, Antonio Varas, quienes defendían la supremacía del poder civil por sobre el eclesiástico, conformaron el Partido Nacional o Monttvarista.

Por otra parte, los acérrimos defensores de la Iglesia fundaron el Partido Conservador. Éste fue integrado por miembros del clero y mayormente por aristócratas clericales, y adoptó la lucha en contra del patronato y de cualquier forma de intervención del Estado en los asuntos de la Iglesia.

En 1858, el partido liberal y el partido conservador conformaron la primera alianza política de la historia política del país: la Fusión Liberal-Conservadora. A pesar de la relevancia histórica, esta alianza sólo buscó maximizar una fuerza política en contra del gobierno de Montt. El desarrollo de este evento provocó rechazo dentro de un sector de las filas del partido liberal, generando su renuncia. Esta facción de liberales fue la que años después, en 1863, fundó el Partido Radical. Desde sus inicios, el Partido Radical se mostró defensor de las libertades en general. Así, proclamó la libertad de pensamiento, de conciencia, de enseñanza, de reunión, de asociación, de sufragio, etc. Esta defensa se acompañó de otros ejes, como: la tolerancia, el laicismo, su preocupación por la educación, la situación legal de las mujeres, y su interés por las clases asalariadas. Este último eje provocará más adelante la primera escisión dentro de las filas de la colectividad.

A pesar de que el Partido Radical tuvo entre sus filas a una gran cantidad de trabajadores, artesanos y miembros de la incipiente clase media, un grupo de jóvenes, inconformes con la postura del partido en cuanto a la situación de los obreros del país, solicitaron que éste adoptara una serie de avanzados postulados liberales en los planos económico, político y social. Al no ser satisfechas sus aspiraciones, fundaron en 1887 el Partido Democrático.

En síntesis, podemos señalar que las posturas que los partidos políticos fueron adoptando en relación al conflicto clerical-anticlerical proporcionaron el elemento clave o el eje identitario sustantivo que se mantuvo hasta finales del siglo XIX y comienzos de la primera década del siglo XX. Esta coyuntura provocó el surgimiento de un sistema de partidos a finales de siglo compuesto por conservadores, en el eje clerical; liberales y monttvaristas en el centro político; y radicales en el eje anticlerical.