Partidos políticos
1811-1833

Primera Junta Nacional de Gobierno.
Instalación de la Primera Junta de Gobierno el 18 de septiembre de 1810.

Tras la realización de la Primera Junta Nacional de Gobierno y a la luz de los acuerdos tomados en esta instancia, el 4 de julio de 1811 se instaló el primer Congreso Nacional. Este Congreso se conformó con diputados propietarios y suplentes, electos por intermedio de los cabildos provinciales. Inmediatamente conformado el Congreso, se comenzaron a visibilizar diferentes tendencias o facciones polarizadas. Esta pugna se vio agudizada por la lucha por la emancipación, ocurrida al mismo tiempo que se organizaba el nuevo Estado republicano.

En la medida que el proceso emancipador fue avanzando sostenidamente hacia la separación total de la metrópoli, el grupo patriota fue ocupando la hegemonía política entre las diversas tendencias. Así mismo, la agudización del conflicto armado impulsó a figuras o caudillos militares hacia un lugar de preeminencia en la escena pública. En esas circunstancias, el día 4 de septiembre de 1811 don José Miguel Carrera, uno de los principales caudillos militares, encabezó un golpe de estado y, posteriormente, el día 2 de noviembre de 1811 procedió a disolver el Congreso Nacional.

Debido a ello las anteriores facciones o grupos políticos se alinearon en favor de estos caudillos militares en un contexto de agudización del conflicto bélico. Tal fue el caso de los O´Higginistas y Carreristas, quienes durante estos años monopolizaron y polarizaron a la opinión pública. No obstante ello, estos grupos no sobrevivieron más allá de sus líderes y de la coyuntura bélica del proceso emancipador y sus posturas fueron desapareciendo progresivamente, sin alcanzar el status de partido político.

En 1823, luego de la abdicación de Bernardo O'Higgins al cargo de Director Supremo emergieron los denominados bandos políticos: Estanqueros, Federalistas, Pipiolos y Pelucones. Todos ellos tuvieron un rol destacado dentro del período de organización política de la República. Sin embargo y a pesar de su alta connotación, no constituyeron partidos políticos propiamente tales, aunque se les debe reconocer la gran relevancia que tuvieron en este período de organización política e institucional, pues fueron –de manera estable o inestable-, quienes representaron a las corrientes de opinión de la época y fueron sembrando valores y principios que más tarde los partidos políticos harían suyos.