Período
1990-2018

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La restauración de la democracia (1990-2018)

Homenaje del Congreso a la celebración de los 200 años.
Aparecen en la fotografía: Ricardo Lagos Escobar, Michelle Bachelet Jeria, Sebastián Piñera Echenique, Patricio Aylwin Azócar, Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Con la elección presidencial y parlamentaria de 1989, se inicia el proceso de transición democrática en Chile. Durante esta etapa histórica se suceden en el poder cuatro gobiernos de la coalición de centro izquierda Concertación de Partidos por la Democracia. Los demócrata cristianos Patricio Aylwin Azócar (1990-1994) y Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000) y los socialistas Ricardo Lagos Escobar (2000-2006) y Michelle Bachelet Jeria (2006-2010). Luego de eso, la centro derecha vuelve al gobierno con Sebastián Piñera Echenique (2010-2014), para luego ocupar el cargo la socialista Michelle Bachelet Jeria (2014-2018), quien gobierna por segunda vez.

A pesar de que tras el fin de la dictadura, la Concertación de Partidos por la Democracia obtiene la Presidencia de la República y la mayoría de votos en el Congreso Nacional, debe enfrentar una serie de obstáculos políticos e institucionales para restaurar un sistema democrático pleno. La presencia de Augusto Pinochet como comandante en jefe del ejército, los enclaves autoritarios de la Constitución de 1980 y la férrea defensa de éstos por los partidos de derecha dificultan esta labor. Por otra parte, el gobierno democrático se ve en la obligación de cumplir su compromiso de hacer verdad y justicia en relación a las violaciones de los Derechos Humanos durante la dictadura. Este conflicto entre demandas ciudadanas y limitaciones políticas desemboca en la denominada “democracia de los acuerdos”, es decir, la búsqueda de consensos políticos entre la Concertación y las fuerzas de la derecha, antes que la competencia directa y el enfrentamiento entre ambos conglomerados. Esta estrategia política permite dar estabilidad al proceso de transición, integrar a la derecha al juego democrático y mantener a los militares en sus actividades profesionales, pero al mismo tiempo hace que el avance de las necesarias reformas democratizadoras sea gradual y moderado.

Entre las iniciativas más importantes relativas al tema de los Derechos Humanos destaca la redacción del Informe Rettig (1991), documento que devela los asesinatos y desapariciones de personas ocurridos durante la dictadura, la derogación de la pena de muerte (2002), la publicación del Informe Valech (2004), documento que recoge los casos de tortura y prisión política durante el régimen militar, y el procesamiento judicial de militares implicados en la violación de los Derechos Humanos.

En el ámbito civil se promulgan la ley de filiación (1998), la de igualdad jurídica entre hombres y mujeres (1999) y la ley de divorcio (2004). Además, se constituye el Ministerio Público (1997), se implementa la Reforma Procesal Penal (2000), se crean los Tribunales de la Familia (2004) y se realiza la reforma al sistema previsional (2008). En el ámbito económico los gobiernos de la Concertación plantean la política de “crecimiento con equidad”, es decir, la continuidad del modelo de economía de mercado, promoción de las exportaciones y control de la inflación, pero sumado a la preocupación por saldar la “deuda social” heredada del régimen militar. Para ello se crean variados programas sociales específicos y el gasto social se incrementa de manera considerable, anotando un aumento de un 30% entre 1989 y 1993.

Asimismo, se firman numerosos tratados económicos internacionales, poniendo fin al aislamiento diplomático que había afectado a Chile durante la dictadura. Entre éstos se sancionan tratados de libre comercio con Canadá, México, Centroamérica, la Unión Europea, Estados Unidos, Corea, China, Australia y Colombia, así como la incorporación a foros y asociaciones económicas regionales tales como el Foro de Cooperación Económica de Asia Pacífico (APEC) y el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Por otro lado, se impulsa poderosamente el desarrollo de las obras públicas y las comunicaciones, construyéndose carreteras, puertos, aeropuertos, hospitales y escuelas. Estas iniciativas producen elevados índices de crecimiento económico, una notoria ampliación y diversificación en las exportaciones nacionales y un importante descenso de la pobreza y la marginalidad.

Un punto de inflexión en el proceso de democratización lo constituye el arresto en Londres, el 10 de octubre de 1998, del general Augusto Pinochet, acusado de crímenes de lesa humanidad. Una vez liberado, el 2 de marzo de 2000, regresa a Chile, donde enfrenta una serie de querellas por violaciones a los Derechos Humanos, las que concluyen en su desafuero como parlamentario por parte de la Corte Suprema de Justicia y su posterior procesamiento, del cual es sobreseído temporalmente por razones de salud.

Con la salida del general Pinochet del escenario político y tras cinco años de debate y quince de variados intentos, en el año 2005 y bajo la presidencia de Ricardo Lagos, son aprobadas 58 reformas a la Constitución de 1980. Estas reformas restan poder a las Fuerzas Armadas, aumentan las capacidades del Congreso y permiten profundas enmiendas a instituciones como el Tribunal Constitucional y el Consejo de Seguridad Nacional. Se reduce el periodo presidencial de 6 a 4 años sin reelección inmediata, se eliminan los senadores designados y vitalicios, se aumentan las facultades fiscalizadoras de la Cámara de Diputados, se pone término a la función de las Fuerzas Armadas de ser “garantes de la institucionalidad” y los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y de Orden ya no son inamovibles de sus cargos, quedando bajo la autoridad discrecional del Presidente de la República.

A pesar de los avances en el proceso democratizador y de los importantes logros económicos y sociales que ostentan los gobiernos de la Concertación, aún persisten elementos poco democráticos, entre los que destaca el sistema electoral binominal. Este sistema electoral impide la representación de las minorías políticas, facilitando la permanencia en el poder de los grandes conglomerados y desincentivando la participación ciudadana en las elecciones. La mantención del sistema electoral por parte de la clase política en su conjunto, la práctica de la negociación y el consenso de la “democracia de los acuerdos” entre las cúpulas partidarias y la aparición de escándalos de corrupción, producen el descrédito de los partidos políticos ante la ciudadanía. Luego de un largo proceso, el 5 de mayo de 2015 se dicta la ley que sustituye el sistema electoral binominal por uno de carácter proporcional inclusivo. La aplicación de esta reforma comenzará a regir en las elecciones parlamentarias de noviembre de 2017

Por otro lado, durante los años de la democracia, el crecimiento económico se ha desarrollado a la par de un aumento sostenido de la brecha entre ricos y pobres, convirtiendo a Chile en uno de los países con mayor desigualdad social en el mundo.

En la elección de diciembre de 2005, es elegida presidencia de la República doña Michelle Bachelet Jeria, la primera mujer en ocupar este alto cargo en la historia de Chile (2006-2010). Durante su gobierno, se produce el descuelgue de una cantidad importante de miembros de la Concertación, los denominados “díscolos”, quienes plantean una fuerte crítica al inmovilismo y autoritarismo de las elites partidarias y al debilitamiento ideológico y doctrinario de los partidos que la integran. Destacan entre éstos los socialistas Alejandro Navarro, quien funda el Movimiento Amplio social (MAS), y Marcos Enríquez Ominami, quien se presenta como candidato alternativo a las elecciones presidenciales de 2010 y posteriormente funda el Partido Progresista PRO.

Un intento por abrir el sistema político y sumar adherentes desde la izquierda lo constituye la alianza electoral parlamentaria entre la Concertación y el Partido Comunista en 2009, la que significa la elección de tres diputados de ese partido, permitiendo el regreso del Partido Comunista al Congreso tras 36 años de ausencia.

En estas circunstancias y con el desgaste natural de una coalición que lleva veinte años en el gobierno, la alta popularidad de la Presidenta Bachelet no es capaz de contrarrestar la derrota en las elecciones presidenciales de 2010 del candidato concertacionista Eduardo Frei Ruiz Tagle ante el candidato de la derechista Coalición por el Cambio Sebastián Piñera, poniendo término a los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia.

El 13 de diciembre de 2009 se efectúa la elección presidencial para el periodo 2010-2014. Se presentan cuatro candidatos: Eduardo Frei Ruiz Tagle por la Concertación de Partidos por la Democracia, Sebastián Piñera Echeñique por la Coalición por el Cambio, Jorge Arrate por el pacto de izquierda Juntos Podemos Más y Marco Enríquez Ominami, independiente de izquierda. En esta contienda electoral la Concertación se presenta dividida y debilitada, mientras que la derecha se une tras la candidatura de Sebastián Piñera, agrupando a la UDI, Renovación Nacional, el partido Chile Primero y otros movimientos menores, transformando la antigua Alianza por Chile en la Coalición por el Cambio. En esas circunstancias, Piñera triunfa con un 44,06% de los votos, contra un 29,60% obtenido por Frei, un 20,14% de Enríquez Ominami y un 6,21% de Arrate. En vista de que Piñera no alcanza la mayoría absoluta, la Constitución estipula la realización de una segunda vuelta electoral entre las dos primeras mayoría, esto es, Piñera y Frei. Esta segunda vuelta se realiza el 17 de enero de 2010 y en ella resulta vencedor el candidato Piñera con 51,61% de los votos sobre un 48,39% obtenido por Frei. En consecuencia, Piñera ocupa la Primera Magistratura del país tras más de cuarenta años que un representante de la derecha política no ocupaba el sillón presidencial.

El fin del gobierno de Michelle Bachelet y el inicio de la administración de Piñera se ven marcados por el devastador terremoto que afecta la zona centro sur del país el 27 de febrero de 2010. Esta situación permite a Piñera iniciar su gestión en un clima de unidad nacional para enfrentar la catástrofe y la reconstrucción, planteando un gobierno eficiente y tecnocrático, “el gobierno de los mejores”, integrando en su gabinete a profesionales de su confianza, antes que a políticos tradicionales. El exitoso y mediático rescate de un grupo de mineros atrapados en un derrumbe en la región de Atacama, refuerza la imagen pública y el liderazgo político de Piñera tanto en Chile con en el extranjero.

Asimismo, pretende ampliar su base de apoyo hacia el centro político, intentando atraer a sus filas a militantes demócratas cristianos descontentos de la Concertación. En tal sentido son paradigmáticos el nombramiento del ex demócrata cristiano Jaime Ravinet como Ministro de Defensa y la presentación de una querella criminal por parte del Ministerio del Interior ante el supuesto asesinato del ex Presidente Eduardo Frei Montalva. Es en este clima político que se efectúan las celebraciones del Bicentenario de la República. Piñera encabeza las ceremonias conmemorativas con presencia de numerosos dignatarios extranjeros, la participación de un amplio espectro político representado en el Congreso que abarca desde el Partido Comunista a la UDI, con Fuerzas Armadas plenamente subordinadas al poder político y a la Constitución y con un sostenido crecimiento económico que augura optimistas perspectivas de desarrollo nacional.

Sin embargo, ya pasado el efecto de estas situaciones coyunturales, el gobierno se ve enfrentado a una masiva protesta en la región de Magallanes por el anuncio de un aumento en los valores del gas, en la que se evidencia el conflicto entre los criterios economicistas y las demandas ciudadanas. Asimismo, las encuestas arrojan una consistente baja en la popularidad del mandatario. En esas circunstancias, en enero de 2011 se produce un cambio en el gabinete, con la salida de Ravinet y el reemplazo de los ministros tecnócratas por políticos tradicionales tales como Andrés Allamand y Evelyn Matthei, poniendo fin al diseño político del “gobierno de los mejores”.

Sin embargo, la centro derecha no pudo proyectar su gobierno. En las elecciones presidenciales de 2013, Michelle Bachelet es electa por segunda vez como Presidenta de la República, para el período 2014-2018, venciendo a Evelyn Matthei. Su programa de gobierno se sostiene sobre la Nueva Mayoría, alianza que incluye a la ex Concertación más grupos de izquierda como el Partido Comunista, planteando tres grandes reformas: la reforma tributaria, la educacional y una Nueva Constitución Política.