Período
1925-1973

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Profundización y crisis de la democracia (1925 – 1973)

Arturo Alessandri Palma recién elegido presidente.
Fotografía extraída de Memoria Chilena

Este período abarca desde la promulgación de la Constitución Política de 1925, hasta el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, considerándose una nueva etapa de la historia política y parlamentaria de Chile.

A pesar del orden institucional inaugurado desde la promulgación de la Constitución de 1925 y hasta la reelección presidencial de Arturo Alessandri Palma en 1932, el país se ve envuelto en un período de graves convulsiones políticas. En octubre de 1925 se efectúa en Chile la primera elección presidencial directa, siendo electo Presidente de la República Emiliano Figueroa Larraín. Sin embargo, el gobierno de Figueroa se ve interrumpido por las tentativas autoritarias del coronel Carlos Ibáñez del Campo, Ministro de Guerra y de Interior y caudillo de los militares que realizaron el “Ruido de sables” en 1924. En vista de ello, en mayo de 1927 el Presidente renuncia a su cargo, llamándose a nuevas elecciones presidenciales. El día 23 de mayo de 1927, Carlos Ibáñez del Campo se presenta como candidato único y es elegido Presidente de la República con el 100% de los votos.

Retrato de Carlos Ibáñez del Campo.
Presidente de la República de Chile General Carlos Ibáñez del Campo.

El gobierno de Ibáñez se caracteriza por un acentuado autoritarismo y por la posición subordinada a la que se ve relegado el Congreso, situación que llega a su clímax en el denominado “Congreso Termal”, efectuado en 1930 y en el cual los partidos políticos dan su beneplácito para que Ibáñez elabore los cupos y listas de candidatos al Parlamento, enajenando al Congreso su carácter democrático en la elección de sus miembros. A pesar de ello, Ibáñez logra concitar un importante apoyo ciudadano, en vista de la buena situación económica por la que atraviesa el país, la que se traduce en un vasto programa de construcción de obras públicas. Así mismo, hay un importante desarrollo institucional, con la creación de la Contraloría General de la República, el Ministerio de Bienestar Social, la Dirección General de Obras Públicas, la Inspección General del Trabajo y el Cuerpo de Carabineros de Chile. En materia legal destacan la promulgación de la ley de menores, de cooperativas agrícolas, el Código Sanitario y especialmente, el Código del Trabajo.

Hacia 1931 y debido a la Gran Depresión económica mundial, se produce en Chile una grave crisis económica que afecta la actividad salitrera, por lo cual Ibáñez pierde el apoyo ciudadano. La debacle económica, sumado al rechazo ciudadano al autoritarismo del régimen, provoca una oleada de protestas populares que precipita la caída de Ibáñez, el 26 de julio de 1931. El fin del autoritarismo desemboca en un período de aguda inestabilidad política, caracterizado por las asonadas y los golpes militares.

Se suceden en el poder Manuel Trucco, en carácter de Presidente interino, y Juan Esteban Montero, elegido Presidente de la República con un 63,93% de los sufragios. El 4 de junio de 1932 se proclama la denominada “República Socialista”, que derroca a Montero y disuelve el Congreso, siendo encabezada por juntas cívico-militares de diversa composición y orientación política. Destacan aquí las figuras Eugenio Matte, Marmaduke Grove y Carlos Dávila, quienes gobiernan desde hasta octubre de 1932. Posteriormente el general Bartolomé Blanche derroca a Carlos Dávila y, presionado por la ciudadanía, renuncia a favor de Abraham Oyanedel, gobernante interino que llama a elecciones presidenciales para el 30 de octubre de 1932.

Efectuadas las elecciones presidenciales en el año 1932, Arturo Alessandri Palma es electo Presidente de la República para el período 1932-1938. En estas elecciones el Congreso se renueva íntegramente, reflejando en su composición los cambios políticos ocurridos durante el convulsionado período 1924-1932. En este segundo gobierno, Arturo Alessandri se aleja de las posiciones progresistas y populistas de su primer mandato, acercándose a la derecha política y económica. Sus principales objetivos son los de imponer el orden institucional emanado de la Carta de 1925 y sanear y reactivar la economía. Para alcanzar estos fines, Alessandri desarrolla un gobierno de fuerte autoritarismo, combatiendo duramente al caudillismo militar, a la izquierda marxista y a los elementos nacionalistas y nacistas. Al mismo tiempo implementa una serie de drásticas medidas económicas de corte liberal. Si bien Alessandri alcanza los objetivos planteados por su gobierno, hacia el final de su mandato el clima de enfrentamiento político se agudiza entre los diversos partidos y agrupaciones que compiten por sucederlo. En estas circunstancias, el 5 de septiembre de 1938, ocurre la denominada Matanza del Seguro Obrero, en la cual son asesinados un grupo de cincuenta y nueve estudiantes del Movimiento Nacional Socialista de Chile, que habían intentado un golpe de estado.

Esta masacre desacredita a Alessandri, a quien se le responsabiliza del hecho, precipitando el triunfo de la oposición a su gobierno, aglutinada en el Frente Popular, compuesto por los partidos radical, socialista y comunista, y de su abanderado, el radical Pedro Aguirre Cerda.

Entre 1938 y 1952, Chile será gobernado de manera consecutiva por presidentes radicales, a saber,: Pedro Aguirre Cerda (1938-1941), Juan Antonio Ríos (1942-1946) y Gabriel González Videla (1946-1952). Durante los gobiernos radicales, este partido entra en alianza con las más diversas fuerzas políticas con el objeto de administrar el Estado y de conseguir los necesarios equilibrios que le permitan implementar sus programas gubernativos. Destaca el impulso dado a la industrialización del país, especialmente tras la creación de la Corporación de Fomento de la Producción, CORFO. La expansión de la educación pública, el fortalecimiento de la clase media y la plena incorporación de la mujer a la vida política al otorgársele el derecho a sufragio en 1949, también son manifestaciones de este cambio.

De este modo, bajo las administraciones radicales es posible integrar a comunistas, socialistas, demócratas, liberales y conservadores en las más diversas combinaciones. Esta estrategia política de índole pragmática, en la que prima la negociación y la transacción política, hace del Congreso una institución de enorme influencia y de gran poder de decisión. En este período el Congreso y la labor legislativa asumen los nuevos problemas económico-sociales que enfrenta el país.

El Congreso Nacional, integrado ahora por variados sectores políticos y sociales, promueve reformas en el ámbito social que favorecen a los sectores más desposeídos, impulsando una progresiva democratización en el acceso al sistema político. Sin embargo, la política de transacciones desarrollada por los radicales comienza a desdibujar las bases doctrinarias de la colectividad. Se les acusa de inconsecuencia y oportunismo y de profitar del aparato del Estado, dando cabida a la inoperancia y la corrupción. Esta crítica se hace extensiva a la clase política en su conjunto, circunstancia que es aprovechada por el general Carlos Ibáñez del Campo, quien se presenta a las elecciones presidenciales de 1952 con un programa que critica frontalmente a los partidos políticos tradicionales. Ibáñez promete un gobierno fuerte y eficiente que elimine la corrupción y de nuevo impulso a la economía nacional. Esta propuesta alcanza gran aceptación entre la ciudadanía, eligiendo a Ibáñez Presidente de la República por el período 1952-1958.

Durante su gestión se implementan un importante número de iniciativas tales como la creación del Banco del Estado, el Ministerio de Minería y la Corporación de la Vivienda. Desde el punto de vista político una medida de gran trascendencia es la reforma a la ley electoral de 1958, que establece la cédula única de votación, poniendo fin al cohecho y al fraude electoral, ampliando el padrón electoral y extendiendo la ciudadanía hacia los sectores populares. Sin embargo, el programa gubernativo de Ibáñez se ve afectado por la falta de apoyo político partidario, al tiempo que fracasa en el ámbito económico. Esto lleva a que su periodo presidencial acabe sumido en graves huelgas generales y protestas callejeras.

Jorge Alessandri Rodríguez.
Retrato de Jorge Alessandri Rodríguez.

En las elecciones presidenciales de 1958, la ciudadanía se vuelca hacia la candidatura de Jorge Alessandri Rodríguez, un independiente de derecha, ingeniero de profesión ajeno a los partidos políticos, quien propone un gobierno de especialistas y técnicos, “el gobierno de los gerentes”. Durante el gobierno de Alessandri se implementan programas de fomento de la vivienda y el ahorro, así como una primera reforma agraria, que si bien es de carácter restringido, implanta la institucionalidad sobre la cual se desarrollará de forma plena esta importante reforma.

La gestión de Jorge Alessandri (1958-1964) se muestra insuficiente para solucionar los graves problemas que aquejan al país, el que se ve afectado por el estancamiento económico y por demandas de cambio político de mayor envergadura. Esto lleva a la ciudadanía a concebir los cambios políticos, económicos y sociales desde visiones globales. Estas visiones ideológicas de cambio estructural aspiran a dar soluciones a los problemas nacionales a través de proyectos políticos totalizadores, hecho que contribuye a debilitar el juego político imperante hasta entonces, fundado en la negociación, el compromiso y el acuerdo y que tiene como espacio privilegiado al Congreso.

En este contexto, la política chilena comienza a experimentar influencias de la Guerra Fría y la Revolución Cubana, las cuales van a incidir notoriamente en el comportamiento de los actores sociales y políticos.

En 1964 es elegido Presidente de la República Eduardo Frei Montalva, destacado político demócrata cristiano que desarrolla un vasto programa de reformas estructurales. Destacan la ley de sindicalización campesina, la chilenización del cobre, el programa de Promoción Popular y, sobre todo, la Reforma Agraria, iniciativa de enorme trascendencia que cambiaría de manera radical la estructura social, política y económica del país. Entre 1964 y 1970, Frei impulsa estas reformas bajo la institucionalidad en el marco de la implementación de la “Revolución en libertad”, definida como una opción alternativa al programa revolucionario de la izquierda chilena, que plantea superar el Estado y el régimen capitalista, creando una sociedad de corte socialista.

A pesar de las importantes reformas impulsadas por la administración demócrata cristiana, hacia el fin de su gobierno la población respalda el programa de la Unidad Popular, alianza de los partidos de izquierda chilenos que encabeza el socialista Salvador Allende, elegido Presidente de la República para el período que se extiende entre 1970 y 1976. Allende y la Unidad Popular impulsan un proyecto político de carácter socialista, que significa profundas transformaciones en la estructura económica y en la propiedad de los medios de producción. Asimismo, ejecuta programas sociales de auxilio hacia los sectores más desposeídos, impulsa las organizaciones populares de base, profundiza el proceso de Reforma Agraria y lleva a cabo la nacionalización de la gran minería del cobre.

Estas iniciativas son muy resistidas por los sectores conservadores de la sociedad chilena, los que sumados a la oposición de los sectores medios agrupados en la Democracia Cristiana y a las divisiones al interior de la propia izquierda, desembocan en una lógica de confrontación política aguda. Los intentos de una salida política fracasan y el día 22 de agosto de 1973 el Congreso Nacional, dominado por la oposición, acuerda declarar "el quebrantamiento institucional y legal de la República", representando dicho acuerdo "al Presidente de la República y a los señores Ministros del Estado miembros de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Carabineros". Entre los meses de julio y agosto de 1973, el diálogo entre el gobierno y la oposición, que intentó poner freno a la crisis política y económica, terminó en un fracaso.

En esas circunstancias, el día 11 de septiembre de 1973 las Fuerzas Armadas y de Orden llevan a cabo un golpe de Estado que provoca la muerte del Presidente Allende. El mismo día, luego de la toma del poder por parte la Junta Militar, se cierran las libertades democráticas y el Congreso Nacional, inaugurándose una nueva etapa en la historia política y legislativa chilena.