Período
1833-1891

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Los gobiernos conservadores (1833 – 1861)

Retrato de Diego Portales Palazuelos.
Ministro del gobierno del Presidente Prieto

Este periodo histórico abarca desde la promulgación de la Constitución de 1833, hasta la Guerra Civil de 1891, marcada por el fallecimiento del Presidente José Manuel Balmaceda Fernández. Los gobiernos conservadores se caracterizan por el fuerte presidencialismo consagrado en la carta de 1833, donde la figura del Presidente de la República acumula una importante cuota de poder y de prerrogativas en desmedro del Congreso Nacional. Es posible, eso sí, distinguir dos etapas que marcan diferencias en la evolución de este periodo histórico. Una primera, que se extiende entre el año 1833 y la elección de José Joaquín Pérez en el año 1861, y una segunda que va desde este último año hasta la Guerra Civil de 1891.

En general, desde la formación de la república, el siglo XIX chileno se caracteriza por establecer las bases del Estado oligárquico, marcado por la hegemonía política, social y económica de los sectores ligados a la propiedad de la tierra, la banca y de las actividades comerciales.

Retrato de José Joaquín Prieto.
José Joaquín Prieto Vial (Concepción, 27 de agosto de 1786 - Santiago 22 de noviembre de 1854), político y militar chileno. Fue Presidente de la República en el período 1831-1836, siendo reelegido para el periodo inmediatamente siguiente entre 1836 y 1841. Hijo de José María Prieto Sotomayor y María del Carmen Vial y Santelices. Casado con Manuela Warnes y García de Zúñiga, hermana de José Ignacio Warnes.

Desde el punto de vista político, en la primera etapa (1833-1861) se despliega un acentuado autoritarismo de la figura presidencial, una débil influencia del Congreso Nacional y el uso más o menos frecuente por parte del primer mandatario de los estados de excepción. En estas circunstancias el Presidente gobierna casi sin contrapesos durante los denominados decenios, esto es, por dos periodos presidenciales consecutivos de cinco años gracias a su inmediata reelección, completando así diez años de gobierno o un decenio. Los Presidentes que ostentan el mando de la nación durante los decenios son José Joaquín Prieto, Manuel Bulnes, Manuel Montt y José Joaquín Pérez, si bien a éste último se le considera un gobierno de transición.


Esta primera etapa está fuertemente marcada por la influencia de Diego Portales, omnipresente Ministro del gobierno del Presidente Prieto y artífice de la institucionalidad política imperante. La autoritaria figura de Portales, impulsor de un gobierno fuerte, centralizado y despersonalizado, mantuvo el consenso general de la clase política en cuanto al respeto del orden republicano y el repudio de los caudillismos militares. Esta característica se mantendría a lo largo de todo el periodo, continuando en la etapa de los quinquenios y consolidándose como la clave política fundamental del orden republicano chileno.

En ese sentido y a pesar de las restricciones del autoritarismo portaliano, se desarrollan una serie de iniciativas del más variado orden y que propenden al desarrollo político, económico, social y cultural del país. Destacan, entre estas medidas, la creación de un marco jurídico a través de la promulgación del Código Civil y el Código de Comercio. El fomento de la educación se expresó con la fundación de la Universidad de Chile y la promulgación de la ley de instrucción primaria, instaurando la educación pública gratuita. El impulso dado a las obras públicas con la construcción de ferrocarriles, líneas telegráficas, redes de alcantarillado y agua potable, iluminación pública, navegación, puertos y caminos. Además, se desarrolló el fomento a la inmigración extranjera y a la ocupación del territorio.

Por otra parte, desde mediados de siglo, se comenzó a desarrollar la organización formal de los primeros partidos políticos chilenos. Entre éstos se destaca el Partido Liberal y el Partido Conservador o “pelucón”, a los que se suma el Partido Nacional o “Montt-Varista”, cercano al conservadurismo, pero menos afín a la iglesia católica que el anterior.

Retrato de Manuel Bulnes.
Manuel Bulnes Prieto (Concepción 25 de diciembre de 1799 - 18 de octubre de 1866) fue un militar chileno, presidente entre 1841 y 1846, siendo reelegido para el periodo inmediatamente siguiente entre 1846 y 1851.

Los gobiernos liberales y la Guerra Civil (1861 – 1891)

Durante esta etapa se producen transformaciones importantes en la forma de ejercer el poder político en Chile, lo cual se expresa en una serie de transformaciones sociales e institucionales. Si bien el Estado oligárquico no fue alterado en sus fundamentos esenciales, el surgimiento de nuevos actores sociales provocó cambios importantes que en el siglo XX se hicieron más visibles.

Entre 1861 y 1891, uno de los elementos fundamentales está dado por el fin de los denominados decenios, formalizado gracias a la reforma constitucional que impide la reelección inmediata de Presidente de la República (1871). Producto de ello, se instauran los gobiernos de cinco años o quinquenios, que fueron liderados por Federico Errázuriz Zañartu, Aníbal Pinto, Domingo Santa María y José Manuel Balmaceda.

En este contexto, se realizan una serie de importantes reformas políticas que propenden a una mayor liberalización y apertura del autoritarismo portaliano. A la mencionada reforma a la reelección presidencial, se suma la nueva ley de prensa, la instauración del voto universal masculino para las elecciones presidenciales, la sanción de rango constitucional de las libertades de reunión, asociación sin permiso previo y la libertad de enseñanza.

A su vez, se impulsan las denominadas "leyes laicas" (Ley de Registro Civil, de Matrimonio Civil y de Cementerios Laicos), que aceleran el proceso de secularización del Estado oligáquico, quitando a la Iglesia Católica de atribuciones importantes.

Además, se desarrolló el ingreso de las mujeres a la educación superior y una serie de medidas relativas las atribuciones del Presidente de la República y del Congreso, tales como la rebaja del quórum requerido para el funcionamiento de los cuerpos legislativos, la modificación en la composición y forma de elección de los parlamentarios, sus inhabilidades e incompatibilidades, la atribución de la Cámara de Diputados de presentar propuestas de cambios a la Constitución y la limitación al Ejecutivo de decretar estados excepción y de su atribución de veto ante alguna disposición del Congreso.

Todas estas reformas de carácter liberal impulsan las libertades públicas y ponen límites al poder presidencial, reforzando las atribuciones y el protagonismo político del Parlamento.

Junto con las reformas políticas reseñadas anteriormente, se desarrolla poderosamente la modernización del país, tanto en sus aspectos institucionales como en los ámbitos económicos, culturales y tecnológicos.

A su vez, en esta etapa surgen agrupaciones y partidos políticos que dan cuenta de la emergencia de los nuevos grupos sociales. Tal es el caso del Partido Radical, en 1863, representante de las emergentes clases medias, y el Partido Democrático, en 1887, considerado el primer partido político chileno de raigambre popular. Es notable que este impulso modernizador y liberalizador no se haya visto interrumpido por el desarrollo de la Guerra del pacífico (1879-1883), ya que durante el transcurso del conflicto las instituciones políticas chilenas siguieron funcionando con la más absoluta normalidad.

Sin embargo, la institucionalidad política chilena comienza a mostrar síntomas de desgaste, particularmente al interior de la clase política nacional y en las relaciones existentes entre el Ejecutivo y el Parlamento. Ya desde el gobierno de José Joaquín Pérez surgen ciertas prácticas parlamentarias tales como las interpelaciones a los ministros de Estado y su consecuente rotativa ministerial, la utilización de la aprobación parlamentaria a las denominadas leyes periódicas, los votos de censura, las obstrucciones y otros recursos que, con el correr del tiempo, se fueron haciendo una constante en la vida política nacional.

Estas prácticas políticas hacen crisis en el gobierno de José Manuel Balmaceda (1886-1891) durante el cual, en vista de las tensiones surgidas entre el proyecto político del Ejecutivo, especialmente en relación al uso de los abundantes recursos fiscales provenientes de la explotación y venta del salitre, el Presidente Balmaceda pierde el apoyo del Congreso Nacional.

Esta situación hace crisis a fines del año 1890, cuando el Parlamento le niega al Presidente la aprobación de las leyes de presupuesto para el año siguiente de 1891. En respuesta a esa medida, el Presidente decide gobernar aprobando por decreto el presupuesto del año anterior. Esta determinación, que atropella las facultades del Parlamento y viola la Constitución, coloca al Presidente fuera de la ley. En consecuencia, el Congreso Nacional redacta un acta de deposición del Presidente, la que es ignorada por éste último, quien a su vez clausura el Congreso. La pugna entre el Ejecutivo y el Congreso finalmente se resuelve por las armas, estallando la guerra civil. El Congreso y sus partidarios cuentan con el apoyo de la Armada, mientras que el Presidente y sus seguidores son apoyados por el ejército. Tras una serie de cruentas batallas en el norte y el centro del país, Balmaceda es derrotado.

El Presidente se refugia en la embajada argentina y en ese lugar, el 19 de septiembre de 1891, al día siguiente de concluir su periodo presidencial, se suicida de un disparo en la sien. Este trágico acontecimiento marca el fin de los gobiernos liberales en Chile, dando inicio a la etapa del régimen parlamentario.